Ayer volví a meter la pata con el mandarín puñetero de la ortografía. No tengo solución, pensé otra vez. Al poco rato José publicó en su página del Twitter esta noticia: Vaya, con mi magra corrección escripturera no podré convertirme en auxiliar de la Junta de mi tierra...
Para la cultura japonesa el error es un diablo y quien lo comete, su hereje. Una de mis batallas es intentar persuadir a los estudiantes de que no hay que agobiarse por hablar un español fonética o gramaticalmente perfecto, que lo que cuenta es usar el idioma para transmitir a nuestro oyente aquello que queremos expresar.
A lo mejor esa batalla, aquí, está perdida. Cierto colega, uno de los hispanohablantes más correctos de estas islas, se mosqueo -con moderación, pero se mosqueó- por un artículo de Elvira Lindo en el que se afirmaba -es incierto: doy fe- que él confundía erres y eles. Qué tíos más raros estos japoneses: no digo ya Elvira Lindo (demasiado bueno sería eso); si al menos Belén Esteban me pusiera como un trapo, mi felicidad llegaría a un nivel estratosférico...
24.10.2026 – Langsam Gesprochene Nachrichten
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24.10.2026 – Langsam Gesprochene Nachrichten –
[image: Bei einem Angriff auf eine Kirche in der jordanischen Provinz Karak
wurden mindestens sieben Mensch...



