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sábado, 18 de junio de 2011

"Ha sido doloroso hacerme a mí mismo"


El hombre va a tener que encontrar una solución que no tenga que ver con bonitas palabras como bondad y generosidad y sí con el sentido común. La cosa se va a poner seria. Habría que escuchar a los hombres de ciencia más que a los banqueros. Así debe de ser por el bien de todos. También hay que hacer una llamada a encontrar el placer en las cosas básicas y renunciar a lo innecesario. La sociedad respondería a ese mensaje. En una especie de acto de justicia misterioso. Esta gran equivocación va a afectar también a los poderosos. O nos salvamos todos, o nos vamos todos al traste.


martes, 15 de febrero de 2011

Palos y velas por generación espontánea


Oigo a Icíar Bollaín decir que una cinematografía es un tesoro para cualquier país, que no nace por generación espontánea y que hay que cuidarla. Supongo que sus palabras se traducen en que, si queremos un buen cine (o unas buenas universidades, hospitales, bibliotecas), tenemos que poner dinero, más a ser posible.

Pienso en las cuarenta o cincuenta veces que he visto El sol del membrillo, cómo me he emociono cada vez, que me habría quedado sin ella de no haber sido subvencionada, y no puedo estar más de acuerdo con la señora directora.

Un día después leo esta noticia y me entero de que la industria cinematográfica pretende cobrar por la exhibición de sus tesoros nacionales en las aulas del país. Pienso: Perfecto, juguemos todos al mismo juego.

Liberalismo guay: paguemos y, a partir de ahora, que cada palo aguante su vela. El dinero de subvenciones a la creación cinematográfica, a los festivales y otras promociones peliculeras, para que los institutos financien esas exhibiciones. Seguro que, echando cuentas, hasta salimos ganando.


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