Cuando Juan Pablo II, infalible si alguien hubo, visitó Chile consolaba a los nativos con la frase: "Vuestra dictadura terminará. La de mi patria es para siempre." No hay recuerdo de las palabras con las que saludó, pocos años después, la hecatombe en la que la perdurable tiranía de Polonia se desmoronó mientras la pasajera pinochetiana aún se mantenía con vigor.
Hace cien años, ¿qué nación era la más menesterosa del viejo continente? ¿Portugal, Grecia, acaso Albania? Lo habréis acertado: Noruega. Flandes no le andaba lejos, mientras que la francófona Valonia florecía en la abundancia.
¿Qué pensaba Newton cuando redactó sus obras en Latín? Que esta lengua y no la suya, vulgar, sería, por los restos la única digna de uso con el fin de transmitir la ciencia.
¿Hay algo para siempre? ¿Existen fortunas, naciones o lenguas benditas de los dioses? Los cielos, caprichosos, juegan en su rueda de fortuna. No sólo al tonto se le olvida...
Archive: Plate Tectonics
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Misha Glenny delves in to the In Our Time archive to select ten episodes
for listeners to revisit. His fourth choice, first released in January
2008, exp...



