martes, 31 de agosto de 2010

"ni se menea, ni da dulces besos"

Web de Madam Coco
Si hay una gente con la que me encuentre agusto, esos son los chinos. No conozco al paisano de la calle, sólo a los intelectuales, a los profesores de mi universidad y a los investigadores que de vez en cuando vienen por aquí; pero ésos son, además del colmo de la amabilidad, buenos conversadores, alegres y -lo que valoro más- gente sincera. Si un chino te suelta un halago no lo hará por compromiso; del mismo modo, si lo piensa, te llamará cabronazo con pintas en tu propia cara.

Como son individuos prácticos me sorprendió leer en el Washington Post un artículo sobre el auge de la cirugía restauradora de la virginidad y de ciertos cacharros que en el coito la simulan. Argumenta en internet un comentarista: "¿Quién gastaría la misma cantidad de dinero por un teléfono celular nuevo y por otro que ya han usado durante dos años?"

No tengo a ningún chino a mano para consultarle, pero siendo gente sensata, si conocieran la literatura de nuestro Renacimiento, seguro que, como el poeta, contestaban:


Yo, para mí, más quiero una matrona
que con mil arteficios se remoza,
y, por gozar de aquel que la retoza,
una hora de la noche no perdona.



Luego dirán que los clásicos no sirven para nada...


lunes, 30 de agosto de 2010

Pa leer (o no, tú verás)


Como eres un curiosón y querrás saber más, pincha aquí.


domingo, 29 de agosto de 2010

Mickey Mouse de incógnito

Me he enterado por la página del Twitter del Instituto Cervantes de Tokio que ZP la semana que entra viene para acá.

Recuerdo el día de la recepción de Aznar en la Embajada. Contradiciendo su fama de Sieso Mayor del Reyno, no paraba de hacer bromas, besar niños y viejas y de hablar con éste y aquél. Cuando estuvo preparada la paella y el famoso cocinero chino empezó a cortar lonchas de jamón de micra de ancho, hubo un momento en que Aznar y su mujer se quedaron casi con la única compañía de mis amigos y yo. Ella, con su abrigo echado sobre el hombro, aguantaba el tipo. Una colega, mientras Ana Botella casi daba cabezazos contra mi hombro izquierdo, le explicaba que la había tomado como modelo para una clase sobre la mujer española contemporánea que había impartido en su universidad. Aznar, para desesperación de los señores con sonotone que le torreaban y que miraban con el rabillo del ojo cómo se iba terminando la cuchipanda sin que el matrimonio presidencial se acercara hasta las mesas del banquete, cogió la cámara de una pareja amiga, y empezó a hacerles fotos. Hubo un momento -una décima de segundo- que estuve tentado a secuestrarlos y llevarlos a conocer el Tokio que nunca verían: un restaurante de ramen, una tienda de todo a cien, la cafetería de Shinjuku donde te hacen, tardando diez minutos de reloj, un café niquelado...

Ha corrido el rumor de que cierto alto mandatario, de cuyo país ni nombre no quiero acordarme, descontento con templos, palacios y bonsáis y deseoso de acercarse a la realidad del país con mayor profundidad, pidio conocer privadamente a elementos del género femenino nipón in camera, como aquel que dice. No sé, a lo mejor también ZP, asesorado por él hace lo mismo; pero me da que su estilo es un poco diferente: seguro que el gran secreto de su visita será, de riguroso incógnito, una vueltita por el Space Mountain de Tokyo Disneylandia...


sábado, 28 de agosto de 2010

El dinero no huele (pero la plasta, sí)


En las oposiciones de profesores titulares de español de las universidades japonesas suele ser norma habitual exigir que la lengua materna (bogo) de los candidatos sea o bien la de la tierra o bien la española. A una de estas plazas se presentó hace ya casi una década un muchacho barcelonés. Todos sus papeles de sus títulos que aportó, hasta el de su doctorado, estaban redactados en catalán. El tribunal de la oposición, según se ha rumoreado todo este tiempo, rechazó al candidato con el expediente de que, del mismo modo que una persona nunca tiene dos madres, tampoco existe humano que hable dos lenguas maternas, porque una sería dominante, y que todos los indicios apuntaban a que la del muchacho en cuestión no era la española sino la catalana.

Para mí, que tengo intención de vivir en esta tierra el resto de mi vida, a efectos prácticos el que Cataluña siga perteneciendo a la nación española o se convierta en una república de opereta no me afecta en absoluto; es más, entre la opción de seguir indefinidamente con el estado de encabronamiento que produce en el resto del país la actitud soberbia de los nacionalistas -somos ricos porque somos los mejores, en esencia- y el cortar por lo sano, prefiero la segunda opción. Estoy convencido de que a la larga España, sin la rémora que supone su cicatería insaciable -la frase más o menos es de Azaña- saldría adelante.

Mi razonamiento de arriba tiene un pero: en una Cataluña (o Euskadi) independiente, la gente a la que quiero, todos ellos personas de convicciones racionales, se verían entre la tesitura de fingir lo que no son -profesos del credo nacionalista- o quedarían relegados a la categoría de ciudadanos de segunda. Por eso estos días he estado pensando si no sería lo más correcto dar la matraca en la medida de mis posibilidades denunciando la falacia de la realidad diferencial, una falacia que a fuerza de repetirla durante treinta años en las escuelas, a fuerza de ser cacareada por semianalfabetos como el Sr. Montilla o el Presidente del Gobierno, ha acabado convirtiéndose en moneda común. Esta falacia asegura que solo las mal llamadas comunidades históricas gozan de un hecho diferencial, y por tanto tienen derecho a unos privilegios a los que el resto de las regiones deben renunciar.

Ahora, ¿es real el peligro de que Cataluña se independice durante los años de vida de los que ahora estamos en el mundo? Yo creo que no, y que por eso hasta es contraproducente el dar cancha a un tipo de pensamiento exclusivista que no lo merece: incluso en el momento de más euforia separatista los que apoyaban la secesión no rozaron ni a una tercera parte del censo del Principado. Los dirigentes de CiU, zorros viejos del chalaneo, han dejado hoy claro que sí, pero no y que ya veremos, porque ya se sabe y que in questo mondo, signorina, il quadro non è tondo...

Poco habría leído uno de Cataluña si no supiera de la naturaleza pragmática de su gente, un pragmatismo que estoy convencido que, a pesar de unos cuantos exaltados, que harían bien en digerir algo a los clásicos, mantendrá a esa región nuestra al margen de cualquier aventura milenarista.

En fin, que ésta es la última ocasión que trataré del tema y que a partir de ahora no pienso entrar ni una vez más al trapo: a los nacionalistas que les sirva de sparring de su frustración otro. Y que lean un poco a Gracián, leche; la vida es demasiado corta para perderla en chorradas adolescentes.


viernes, 27 de agosto de 2010

El cartelista japoneso


Decía algún clásico que contra fidem nihil est disputandum (y si no lo decía ninguno, lo hago yo, que para eso también lo soy). En cualquier caso, después de nuestra conversación de ayer sobre tenderos y rótulos en el ámbito de la comunidad autónoma catalana me dio por pensar si no existiría otra ley parecida en esta parte de la tierra. En fin, si hay gente nacionalista y emperrada con preservar su lengua, ésos son los japoneses -me dije- así que cámara en ristre, durante mi paseo nocturno, me dediqué a comprobarlo.

En principio, pensando que iba a encontrar pocos, determiné fotografiar todos los rótulos que aparecieran en lengua extranjera indiferentemente de la grafía, o sea, si había un texto en katakana, tiraba la foto. Nada más empezar tuve que mudar el plan: había tantos que todavía no habría podido terminar con el paseo. Al final sólo he sacado aquellos que aparecen en alfabeto latino sin acompañamiento japonés alguno. En ésta página veréis el resultado. Ya sabéis que vivo en un rincón perdido, así que recorrí todo el barrio: en Tokio con pasear una calle, me habría sobrado...


jueves, 26 de agosto de 2010

Catalunya 2310


Mohamed Alburaqi, presidente del PLMM (Partido por la Libertad Musulmana del Maresme) plantea un referéndum pro-independencia en su región, la más próspera del Estado Catalán: "Son más que patentes nuestros derechos históricos y nuestra identidad diferencial: étnica, lingüística y religiosa. El conflicto entre maresmís y catalanes ha llegado a un punto que no admite otra resolución posible."

El Presidente Mantillas, representante del sector unionista mayoritario en la sociedad catalana, ha manifestado que, como ya dejara claro el Tribunal Supremo de Cataluña, el actual marco jurídico, la Constitución de 2011, aprobada por mayoría también en el Maresme, impide cualquier aventura independentista: según este texto la soberanía nacional reside en la totalidad del Pueblo Catalán y no en una parte de él. Es ésta una realidad básica que los secesionistas maresmíes nunca deberían olvidar.



Esto sólo es una traducción; el texto catalán original del artículo aparece aquí.


miércoles, 25 de agosto de 2010

¡Mamá le chupaba a papá su pajarito!


Dice mi maestro Pascual que es una suerte para la humanidad el que los lingüistas no levantemos puentes. Cada tanto me da por pensar que habría que incluir en esa nómina, si no a otras profesiones enteras, sí a individuos que ejercen algunas de ellas.

En la ya famosa biblioteca de Atsugi fui hasta el mostrador de préstamos y pedí el periódico en español que se publica en Tokio. El resto de la prensa está a disposición libre de los lectores; éste no, me imagino que a causa del excesivo fervor letrérico de algún hispano-hablante.

Lo leí y con mi maximalismo típico de inmigrante pensé: "Qué fachas estos japoneses"; una sicóloga comentaba las consultas de cierta página de internet, en concreto las referidas a los problemas que provocaba el binomio vida sexual + casa mínima entre los matrimonios con hijos. El argumento de la especialista era en esencia el que se lee en la entradilla: los niños chicos todo lo cuentan y los mayores se traumatizan.

Hasta el padre más bobo sabe que los pequeñajos, en gran medida, son espejo de lo que ven: si tú vives algo como vergonzoso, los críos también y viceversa. Curioso que soy fui a la página original y allí me encontré con una respuesta mucho más inteligente que la de la letrada:

Un día el niño de los vecinos vino a casa y me dijo: "Mamá le chupa el pajarito a papá". Su amigo respondió: "Eso es porque se quieren. Oye, ¿vosotros también lo hacéis?" "Pues claro", respondí. Problema resuelto.

"También hay animales con birretes doctorales."
No se lo he oído decir nunca a mi maestro, pero seguro que lo piensa.

martes, 24 de agosto de 2010

Tirarse de los pelos por la patria


En este país no hay librería o biblioteca sin un rinconcito dedicado a los libros de cierta temática esotérica, el Nihonjinron, o sea, la esencia de lo japonés. Vivir lejos de donde naciste tiene un efecto realmente interesante: acabas viendo las cosas en la distancia y te preguntas, influido por lo que encuentras por el mundo, sobre los asuntos de tu patria.

Hace unos días encontré en un periódico catalán un artículo sobre el nacionalismo de esos lares: escribí algún comentario y tuve la suerte de que me respondieran y que me trataran de maravilla: ¡hasta me traducen lo que escribo al catalán, y lo hacen gratis! Lo cierto es que, entre el pergeñar esas frases y pensar un poco creo que he aprendido algo más de un asunto que veo tan espinoso. A ver si aquí continuamos el debate sin tirarnos de los pelos. No lo veo muy complicado: ya sabéis que en verano yo no tengo.


lunes, 23 de agosto de 2010

La matraca para el que la trabaja


En San Sebastián, durante una semana de agosto, todos los días hay fuegos artificiales: un concurso internacional, que le dicen. Desde que tenía cuatro años hasta los veintitantos los vi todos, y de propina leí muchos de los comentarios eruditos de los periódicos locales con los que se nos culturizaba sobre cuál era el color o la forma de más mérito en el mundo pirotécnico. En fin, que pienso que ya cumplí el cupo que me corresponde y hoy cuando oigo que en alguna parte esa noche levantarán cohetes echo a correr en dirección inversa y con velocidad directamente proporcional a la categoría del evento.

Los japoneses aman los fuegos artificiales. Para ellos el vestirse de yukata, tomarse una birrita y plantarse en la noche de verano para admirar el ruido y las explosiones es el colmo de la delicia.

Cientos de miles de personas, ruido insoportable, humo, otro año más repetición de lo mismo... Lo siento: me busquen en el rincón más insonorizado, tumbado a la bartola, disfrutando de un buen whisky y con los auriculares calzados escuchando heavy metal, una tortura más benévola que ese olor a humanidad sedienta de emoción barata.


domingo, 22 de agosto de 2010

El cielo en los días de diario


Treintañero empleado de multinacional nipona en España conoce a chica guapa. Se casan. Marchan a Japón. Ella, seis meses después, se levanta una mañana, sube en un avión y nunca más se supo.

He oído que, hace algunos años, esta historia era muy típica. Los españoles jovencillos que vienen por aquí me preguntan cómo puedo vivir en un país en el que a las ocho de la noche es difícil encontrar abierto por tu barrio algún garito. Muy sencillo: en encanta vivir con gente educada que ama la música y los libros.

A pesar de andar por un rincón perdido de esta tierra estoy rodeado de excelentes bibliotecas. Mi más querida es la de Atsugi. Las tardes de verano, cuando estoy libre, me voy para allá, cojo de la estantería un método del idioma que sea y veo atardecer desde mi asiento favorito. El cielo sin duda es algo así, pero a diario.


sábado, 21 de agosto de 2010

También el diablo está entre los pucheros


- Deja de moverte, hijo.
- ¡No quiero!
- Venga, una foto para mandar a los abuelitos.
- Que no, que ya estoy harto ¡no quiero más!

Y yo que estaba tan contento de haberme hecho converso tardío a la fotografía; pues con modelos como éste Mapplethorpe se habría metido a cocinero cartujo...


viernes, 20 de agosto de 2010

Bailando con bobos

Curso de árabe en la NHK
La actitud que ha tomado el Gobierno Rodríguez con respecto al reyezuelo marroquí supera la desvergüenza del reciente pasteleo con los Castro. Los dictadores desconocen el lenguaje de la razón, por eso es idiota dialogar con ellos. Su única lógica: "Soy más fuerte que tú: te destruyo. Eres más fuerte que yo, me voy con el rabo entre las piernas y, si puedo, para consolarme te toreo."

Los representantes de una democracia no pueden cometer el error de rebajarse al nivel que los de una tiranía; no pueden dialogar, sino sólo amonestar, y eso por una causa: el beneficio del pueblo al que ésta oprime. Las acciones de los hombres libres han de mantener un estándar de dignidad que sirva como acicate y apoyo para los que luchan desde dentro del régimen dictatorial. Por eso las declaraciones del bobo de Moratinos, la llamada del Rey al sátrapa, toda esta componenda vomitiva con Marruecos, son vergonzosas sin ningún paliativo.

¿Es el verdadero problema la soberanía de Ceuta, Melilla o las Islas Canarias? En absoluto; pero sí lo es el que sigan permaneciendo en el seno de la civilización o acaben en el de la barbarie alauí.


jueves, 19 de agosto de 2010

¡Por fin en la Era de Acuario!

Un torii por las montañas
Según una de las tradiciones más venerables de la sabiduría antigua, la gran astrología malgache-tamerlana, los veranos de los años que terminan en cero, como este en el que penamos, producen avances espirituales incontables. Yo, entre el calor y la depresión que me causa la proximidad de la ergástula -un curso de verano- dudaba de la cosa, mas la Providencia, salvadora, vino a sacarme de mi engaño: ¡El Principe, nuestro amado Príncipe, al igual que en los cuentos de Grimm o en el Prisionero de Zenda, nos hacía salvos!

Su Alteza, renegando de la sucia medicina convencional, como el Principe Carlos de Inglaterra ha visto finalmente la luz y ha comprendido la perfidia de nuestro sistema sanitario; qué digo sistema sanitario: de toda nuestra sucia ciencia occidental de Aristóteles a esta parte. Que los médicos, las farmacéuticas, todo el sistema demoníaco nos destruyen, ¿lo ignorabais? ¿Queréis pruebas? Mirad los galenos ¡hacen dinero con su sagrado juramento hipocrático! ¿Habrase visto tanta desvergüenza? Sucios mercenarios, sofistas de la salud, han convertido la Casa del Padre en un templo de ladrones. Mas no preocuparse: entre nuestro amado Principe y su Gran Hermano inglés limpiarán, látigo en ristre, el santuario sagrado de la verdadera sabiduría.

¡La era de Acuario por fin está aquí! ¿Queréis más signos, hijos? Pues nada: uno por aquí, otro por allí. Bueno, claro, siempre habrá sus anticristos, pero ésos, como bien merecen, van por los infiernos: sólo los escucha la raza corrupta, putrefacta y viciosa de los vascos; nuestros muchachos cuentan con la atención debida de la nación entera. Luego dirán que no hay justicia divina en el mundo...


miércoles, 18 de agosto de 2010

Vivir en el alambre


- Bonitas las montañas de Shinshu al amanecer. Lástima de cables...
- ¿Qué cables?
- Los cables del tendido eléctrico de delante de las montañas, ¿no los ves?

Hombre, pues si me lo dicen, los veo; pero llevo un tercio de mi vida en esta tierra: o te adaptas a lo feo, o te mueres de asco.

Decía una amiga americana que se podía acostumbrar a los terremotos, a la comida, al verano y a no entender ni patata del idioma, pero que que a la fealdad del país, jamás. En comparación con nuestras tierras europeas, el paisaje de las ciudades de Japón -salvo contadas excepciones- es feo, pero feo con ganas: no sé si existirán leyes y planificaciones urbanísticas, pero si las hay se disimulan muy bien. He visto construir rascacielos mostruosos en el campo, entre arrozales, en mitad de una zona residencial de coquetas casas de dos plantas; he visto talar arboledas centenarias para construir apatos canijos y cochambrosos... Y sobre todo he visto por todas partes los cables, los omnipresentes cables.

Según sabemos por los documentales y las fotografías de antes de la Guerra, este país era un rincón delicioso del mundo. En las últimas seis décadas sus habitantes lo han destrozado sin ningún escrúpulo ni casi remordimiento. ¿Podría haber sido de otra manera? Sí: en los años setenta tuvieron la ocasión: durante un período largo de bonanza económica los recursos con los que contaba este país eran fabulosos. En lugar de tomar la decisión por la que siempre han optado británicos o franceses, o sea, emplear capital en conservar el paisaje, decidieron ponerlo a trabajar en inversiones en el extranjero o, sencillamente -algunos gobiernos provinciales- en atesorar reservas de oro que guardaron bajo siete llaves en las autocomplacientes instituciones financieras de la época.

¿Tendrá solución este estado de cosas? A la larga, por supuesto; pero haría falta una voluntad firme de la ciudadanía, voluntad que tendría que pasar por la renovación del sistema político nacional. ¿Mucho pedir? Pues claro, pero no hay otra...


martes, 17 de agosto de 2010

El venerable respeto a los antepasados

Agosto y seis de la mañana en mi barrio
Como todos los años por estas fechas, ya estamos otra vez con la misma matraca: un insensato de primer ministro visita Yasukuni u otro de cuerda diferente pide perdón por las atrocidades cometidas por el pérfido Imperio hace ya tres generaciones.

A ver cómo se lo explico yo a esta gente: quienes hoy vivimos en una democracia tenemos la misma culpa de las barbaridades del pasado que los romanos contemporáneos de las que perpetró Julio César entre los pobres galos. Eso sí: responsabilidad nuestra es no permitir que éstas -todas- se olviden.

El Gobierno Japonés, en lugar de andar rasgándose las vestiduras -no sabemos hasta cuándo- más bien debería preocuparse de que en las escuelas del país ningún maestro de historia presente la matanza de Nanking como una invención de los chinos, o la ocupación de la Península Coreana o de Manchuria como una gran beneficio para los nacionales de aquellas tierras.

Por respeto a la santa tradición y al coñazo de los antepasados nunca lo veré, pero qué guay sería que algún día un alto funcionario saliera por la tele y dijera: "Este año, de disculpas nada: nosotros no somos herederos de los idiotas que hicieron la guerra." Así de sencillo. Pues no hay tutía.


lunes, 16 de agosto de 2010

¡Qué vicio más malo tienes con los libros, hijo!

Mi colección de haniwa (mangados del Museo Nacional)
Cuando llegué a Japón casi lo primero que hice fue buscar por las bibliotecas y librerías un buen manual de historia de la lengua japonesa en un idioma legible. No lo encontré.

Desde la publicación hará unos veinticinco años de The Japanese Language Through Time, de Samuel Martin, los estudios de lingüística histórica han sufrido una verdadera revolución, en gran parte gracias a él. No obstante hasta hoy mismo no existía libro alguno que nos introdujera de forma cabal en la disciplina: intentar comprender el mostruoso ladrillo de Martin podría llevar más tiempo que a él escribirlo -diez años- y los otros dos manuales básicos, Old Japanese, a Phonetic Reconstruction, la tesis doctoral de Marc Miyake, y Proto-Japanese, un volumen de artículos escritos por los más importantes especialistas, edición de Bjarke Frellesvig y John Whitman, son de difícil acceso para los no iniciados.

Hasta hoy mismo la opción más sensata que podía tomar cualquier no especialista preocupado por esta disciplina era leer con atención las notas de las clases del propio Frellesvig en la Universidad de Oxford, claras, bien escritas, aunque, como es lógico, esquemáticas: todo está en los libros y los apuntes, pero ir a las lecciones a veces no viene mal.

En fin, que esta mañana, cuando me ha llegado por el canal de Twitter de The Linguistic List la noticia de que Frellesvig acaba de publicar una historia general de la lengua japonesa he sentido una comprensible alegría y una envidia enorme por los jóvenes que pueden tener en sus manos una herramienta de valor incalculable con la que yo nunca conté.

Bueno, siempre estará ahí una página en español de Wikipedia escrita por algún gran genio anónimo hispanohablante. Si alguien le conoce, me le dé un gran premio de mi parte, ¿vale?


domingo, 15 de agosto de 2010

No me des catequesis, que llevo chanclas

Zori japoneses de mi mujer
(con fragmento de mi dedo gordo)

Los japoneses tienen una tendencia enternecedora a pensar que, salvo la pólvora, hay pocas cosas que ellos no hayan inventado. Si se habla de juegos, ahí está la kendama japonesa, que se descubrió en varias partes del mundo al mismo tiempo; el ayatori japonés, al que jugaban, según parece, nada menos que los griegos antiguos; el origami japonés, tan viejo como la invención del papel por los chinos y así hasta el infinito.

Salvo el culto nacional, el shinto, por lo que yo sé, no hay ninguna manifestación propia de esta civilización insular -el koto, la escritura, el zen, el té japonés, por decir al azar algunas- que no haya entrado de China, directamente o a través de la península coreana, o que no se haya construido sobre fuerte influencia exterior.

Hace años, cuando me decían que motainai ("desperdicio") era un concepto que sólo existía en el idioma patrio -no hay casi ningún rasgo en la original lengua japonesa que no aparezca en alguna otra del mundo- yo era tan bobo de refutar a mi atribulado interlocutor con ejemplos sacados de aquí y allí. Resultado: cabreo de uso interno por parte del oyente nipón.

Estos días paso ya de catequesis. Si uno necesita sentirse diferente, allá él: buscará los atajos mentales que hagan falta para llegar a su destino. Por otra parte hay veces que hasta tienen razón, como cuando hablan del más genial de todos los inventos patrióticos, el zori japonés. ¿A que no os había contado que fueron precisamente los astutos nipones quienes idearon la alpargata? Es que no te acostarás sin saber una cosa más...


sábado, 14 de agosto de 2010

Media peseta de patafísica

El bolso de una de mis cuñadas
En el modelo de Bohr la materia está compuesta por un núcleo atómico diminuto alrededor del que giran, a una distancia inmensa, los electrones. O sea, que esta materia está formada por una parte ínfima de masa y otra enorme de vacío. Conclusión: cuando compramos un cacharro, una vianda o lo que sea, ¡pagamos por más de un 99.99 % de vacío! Money for nothing!

Ahí está el verdadero escándalo, el orígen auténtico de la crisis que padece el pobre consumidor. Exijamos un precio justo: no paguemos lo que no nos sirve para nada.

Pero oye, chacho, ahora que lo pienso, nuestro dinero, ¿no está hecho también de vil materia vacía? Vaya chasco...


viernes, 13 de agosto de 2010

Para chuparse los dedos

En un rincón de un restaurante
Cada tres meses suelo escribir un artículo de cocina en la revista de la asociación "Universidad de Salamanca en Japón". Como no tengo ni puñetera idea del tema -para qué andarnos con paños calientes- siempre me como el coco acerca del asunto sobre el que trataré. Mira por dónde para el próximo número ya tengo la papeleta resuelta: voy a escribir una reseña sobre este libro. Se chuparán los dedos.


jueves, 12 de agosto de 2010

¡Aúpa el klingon!

Me envió Paco de la Vega un artículo hace tiempo que me pareció digno de comentar detenidamente. Siendo humano, uno tiene tendencia a repetirse, así que a lo mejor sería más prudente remitir al lector a uno mío antiguo.

Al hablar de lenguas tenemos que hacer un distingo: el idioma en su aspecto interno (sistema de signos) y el externo (realidad social). Del primer factor poco hay que decir: todas las lenguas son diferentes en sus detalles, pero idénticas en su cometido; cada una expresa el mundo del hablante con la misma precisión (o imprecisión). Por eso no podemos hablar de idiomas superiores o inferiores: teorías bobas como el que las lenguas celtas se ven abocadas a su desaparición a causa de una teórica complejidad gramatical son verdaderos sinsentidos.

Las lenguas regionales no excluyen a nadie: quienes excluyen son sus hablantes. El corso, el catalán o el calabrés podrían haberse convertido en la lengua del imperio americano sin ningún problema; los padres fundadores propusieron el griego antiguo como idioma de la nación. ¿Una locura? Igual que resucitar el hebreo que de tan buena salud goza. He conocido a algunos israelíes y ninguno me ha parecido tanatófilo. Yo mismo cada día escribo -mal- algunas líneas en latín y me lo paso pipa: a veces es la hora del día en la que más vivo me siento.

Hablar de salud en sentido estricto para un idioma es una imprecisión: los idiomas no tienen salud -ni biotopos- porque no son realidades biológicas, sino sociales. Cuando utilizamos esta metáfora a veces nos olvidamos de ello: de que es sólo una metáfora. Los jóvenes no enferman el idioma con sus usos, sencillamente expresan su deseo de diferencia, igual que lo hacen con el resto de sus signos sociales: el vestido, la música o sus normas de conducta.

¿El esperanto? Como todos los idiomas artificiales, un juguete precioso y, hoy en día, un entretenimiento exquisito para una minoría en la que el día menos pensado ingresaré. ¿Lengua cosmopolita e universal? Quien tal sostenga poco sabe de lingüística. El esperanto no es más que un nuevo dialecto indoeuropeo en todos sus aspectos. Si un hablante aborigen de lenguas australianas, africanas o de Sudamérica diseñara un idioma artificial con intención de que se usara globalmente a nosotros nos sonaría mostruoso y nos negaríamos a aprenderlo por antinatural. Personalmente para ese cometido prefiero el inglés, lengua no sólo del negocio, sino también de la ciencia y del cachondeo universal. Si me ponen entre la espada y la pared, entonces el klingon o el serafiniano me parecen alternativas mucho más interesantes.


martes, 10 de agosto de 2010

Penitentiagite!

Haga como yo: ponga cuatro japonesas en su vida.

¡Qué tirao estoy! Me he pasado dos días brincando por Shinshu y ahora que acabo de llegar a casa me parecen un mes. En penitencia por la mala vida que le doy a su hija, un simpático abuelito me ha hecho subir -y bajar- a una montaña de dos mil metros acompañado de cinco infantes tiránicos y cuatro montañeras infatigables mientras él me impartía un curso intensivo y avanzado de flora alpina japonesa. Sus otros dos yernos -varones sensatos- han excusado el purgatorio con las palabras mágicas -habemus trabajum- pero a mí, que los conozco, no me la dan con queso.

En fin, hoy esto no se acaba aquí. O descanso ya o no llego a pájaros nuevos. Vacaciones, vacaciones...


jueves, 5 de agosto de 2010

Encajar palos con prestancia


Si hay algo con lo que flipa mi legítima es con darme sustos a la hora del desayuno. Oye, oye. No puedes salir pitando ahora, ¿verdad? Y pitando salgo. Con calor tropical ya a las nueve de la mañana, me subo al niño a la bici y nos vamos para el instituto de nuestro pueblo donde los chicos del club de kendo -que son campeones de toda la región del Gran Tokio, o sea, expertos como nadie- le van a enseñar los rudimentos del deporte.

Lo mismo que los toros, el baile charro de mi tierra, las fiestas cutres de tirar cabras o tomates y tal; el zen, la ceremonia del té, el sumo y las demás chorradas tradicionales las tengo por engañabobos de turistas; pero hago una excepción: las artes marciales; el aikido, el karate o el judo, a las que si se les quitara toda la ceremonia tonta, el respeto al senpai, y baboserías de ese tipo, se convertirían en deportes de lo más recomendables para la salud del cuerpo y de la mente.

En fin, que me tiré toda la mañana viendo cómo mi peque se lo pasaba en grande dándoles de palos con toda su alegría a los chicos del instituto. Papa, me quiero apuntar al kendo, me dice con cara de velocidad cuando termina. Pero hijo, si ya haces fútbol, kung-fu... En fin, pues que haga kendo. Un deporte cuyo secreto consiste en recibir palos con elegancia, ¿qué mejor aprendizaje cuando se tienen los huesos -y el espíritu- aún tan tiernos?

martes, 3 de agosto de 2010

Si quieres trabajar en la caña de azúcar

Confieso que nunca he entendido por qué un Gobierno democrático, en el que hay un buen número de luchadores contra el franquismo que vivieron en carne propia lo que significa una dictadura totalitaria, lleva a cabo con Cuba una política que, en términos prácticos -son los que importan- solo sirve para prolongar la existencia de una dictadura atroz, que lleva más de medio siglo, y que ha hundido a los cubanos en la miseria, el miedo, la inseguridad y el más cruel despotismo. Y, peor todavía, que constituye una recusación y hostilidad flagrantes contra una oposición que, jugándose la vida y exponiéndose a abusos y represalias vesánicas, lucha para que Cuba alcance lo que tiene España desde la muerte de Franco.

Me lo he preguntado muchas veces y cada vez me parece más difícil encontrar una respuesta que no implique una patética falta de visión, la pequeñez o la ceguera. ¿El acercamiento a la dictadura cubana del Gobierno socialista español es, simplemente, una manera de mostrar un cambio radical de política con la del Gobierno de José María Aznar, quien persuadió a Europa de adoptar la Posición Común? Si fuera así, la política exterior de España no sería más que un juguete sin brújula al servicio de menudas querellas partidistas, sin continuidad, horizonte geopolítico ni moral.


Fragmento del artículo de Mario Vargas Llosa "Héroes de nuestro tiempo."


lunes, 2 de agosto de 2010

Resabio maquinero

En una película canadiense de los ochenta, de cuyo nombre siento mucho no acordarme, a la protagonista, granjera de armas tomar, le llega la hora de la fecundación de sus vacas. La inseminación artificial es la mejor alternativa, le dicen. Mis bichos se preñan como yo, responde. Así que hace que le suelten al semental en la granja y se pone a mirar. Las hembras rodean al caballero, le atosigan, le imploran, pero no hay manera: con el vicio de la máquina ha olvidado toda la mecánica del negocio.

Este argumento de película me ha venido a la cabeza cuando he leído un comentario taurino en el que se culpaba no a los pérfidos catalufos de la decadencia de la Fiesta, sino a los propios de casa. Según se cuenta ahí los afeitados, el drogar los animales y la selección de castas mediocres y comodonas es lo que de verdad está acabando con el espectáculo.

El experto propone una catársis, una vuelta a los orígenes del toro morlaquero, puro y esencial como remedio de todos los males tauromáquicos. ¿Será eso posible? No tengo ni idea, así que la opinión profunda se la dejo para otro. Ahora, que lo sabe hasta el más tonto: si de verdad los toreros le han cogido el puntito a la máquina, apaga y vámonos...


viernes, 30 de julio de 2010

¡Los bichos son nuestros y hacemos con ellos lo que nos sale del capullo!


Uno de los primeros destinos de Paz como maestra fue por Zamora, en Manganeses de la Polvorosa. Su padre, nativo de la zona, le dio un sabio consejo: "Con lo de la cabra, por Dios, ninguna broma."

En la clase de los niños de seis años había una granja entera de animales de plástico. Los críos, obviamente, pasaban de todos menos del pequeño bicho ungulado: lo subían por turnos una y otra vez a una torrecita de madera y con gran regocijo lo arrojaban desde allí. "Señorita, cuando yo sea quinto también tiraré la cabra." "Sí, hijo, sí." El himno nacional del pueblo, con el que atronaban la escuela periódicamente, era, por supuesto, "La cabra, la cabra, la puta de la cabra..."

¿Llamarán las Cortes de Castilla y León a antropólogos, veterinarios y expertos surtidos para discutir la mundialmente famosa fiesta? ¿Osarán prohibirla? Si algún día pierden la cabeza y se atreven, que Dios los ampare. Ya lo decía un vecino de mi barrio, octogenario, cuando lo de la gloriosa e inmortal gesta de los Papeles de Salamanca: "Luchamos una vez por la Patria y si se presenta otra ocasión nunca seremos demasiado viejos para empuñar las armas."


martes, 27 de julio de 2010

Muy listo el Daguerre


¡Qué complicado esto de las fotos! ¡Más que aprender sumerio! Me he puesto otra vez con la de marras y lo más que he podido sacar es lo de arriba. Me he tirado dos horas para aprender cómo se enderezaba el jodío pedestal, otro tanto hacer algo de vida al cielo quemado y finalmente, toda una tarde para preservar mínimamente el reflejo del sol en la pared de la piscina. Para remate, cuando he intentado sacar más fotos se me ha acabado la pila: ¡cuatrocientos yenes y duran menos que una misa dicha por un cura loco! ¡Con lo tacaño que soy! Vuelvo al papel y al lápiz, lo juro...


domingo, 25 de julio de 2010

Como un tonto con su tiza


Cuando mi hijo nació, hace ahora casi siete años, mi suegra me regaló la primera cámara que he tenido en mi vida. Sabiéndome incapaz de manejar un trasto tan complicado la arrinconé. Hace un mes, con un ejercicio de voluntad enorme, la volví a tomar y aprendí a base de sudor y gota gorda su manejo.

Ayer salí al parque con el fresquito y, como el tonto con la tiza, me puse a tirar fotos a todo lo que se puso por delante. La de arriba es la que más me gustó. A ver qué dicen los sabios...


sábado, 24 de julio de 2010

Yul Bríner rencarnado


¡Aleluya, hermanos! ¡Ayer por la noche terminé la burocracia del próximo semestre!

Si hay algo que odie más que los exámenes, eso es escribir programas de asignaturas. Digamos las de conversación: me voy a encontrar el primer día en el mismo grupo desde muchachos que ya hablan el idioma hasta principiantes absolutos (sic); como hay pianistas bisoños que están convencidos de que aprender el solfeo es una pérdida de tiempo, también te encuentras con japonesitos que opinan que paqué la gramática, si ni se ve, ni se huele, ni se come. Así que, tendré que reescribir el temario a fin de conseguir lo imposible: acomodar a tanta variedad estudiántica, y lo que hice ayer no valdrá a la larga para nada. Pero hecho está y un peso que me he quitado de encima.

Por la mañana tuve que ir hasta la biblioteca de Atsugi. Hacía un calor tan horroroso que no pude superar la tentación de repetir lo que ya hice el verano último. Arriba tenéis el resultado: ¡se está tan fresquito!



viernes, 23 de julio de 2010

Aparta de mí este cáliz


Dice Jordi Sevilla en su página de Twitter:

Cuándo nos daremos cuenta n España (incluida Catalunya) q los retos mundiales a q nos enfrentamos son d mayor envergadura q nuestro ombligo?

No, si ya; pero es que las religiones -nacionalismos, anti-nacionalismos y tal- se han inventado precisamente para eso: olvidar aquello de lo que no queremos darnos cuenta.


domingo, 18 de julio de 2010

Hace tanta calor que no me puedo mover

Hoy como es domingo mi hijo de mañanita tenía clase de Kung-fu y le he acompañado hasta la tienda de butsudan. Después me he ido a la cafetería donde siempre le espero. Normalmente escucho la radio o leo algo, pero la semana pasada me pilló un abuelito granjero que me dio un curso de táctica futbolística explicándome cómo debían jugar los españoles para ganar la final de la Copa del Mundo que era esa misma noche.

Cuando he entrado en el local confieso que he mirado para todas las partes por si veía sentado al señor de hace siete días. Cuando no lo he visto he respirado con alivio, he pedido un café y me he puesto a escuchar los noticiarios de Radio Bremen que tengo guardados en el iPod. Ha pasado la hora y diez minutos en un pis-pas y cuando he ido a recoger a mi peque la profe les enseñaba rudimentos de pronunciación china. Qué maravilla esa mujer: tan inteligente, dispuesta, joven y hermosa, pero sola y sin compromiso. Cuando digo que los hombres de este país no se enteran no lo hago a humo de pajas.

Nos hemos vuelto a casa a la hora de la canícula. Hemos comido y ahora estoy recostado. No miro el termómetro porque me puede dar algo. Esto es como si estuviéramos en el trópico más feroz pero sin estarlo. Me voy a echar la siesta. Mañana será otro día que hoy, con no derretirnos ya tenemos suficiente.


sábado, 17 de julio de 2010

De putas, otro día

El verano pasado, como había un milloncillo que sobraba del presupuesto de la Biblioteca Central, sin ninguna esperanza pedí que me compraran la colección entera de los Clásicos de Cátedra. Para mi estupefacción me hicieron caso -la primera vez en tres lustros-, así que hoy, los elegantes volúmenes charolados ya catalogaditos, me he bajado hasta el tercer sótano y he tomado tres de ellos para irlos leyendo poco a poco.

En el sótano se estaba tan fresquito que me he demorado una buena hora. Mientras lo hacía iba pensando escribir en este blog acerca del proyecto del Gobierno de prohibir los anuncios de la prostitución y tal.

Con el espíritu refrigerado por las profundidades abisales de la biblio e inflamado por mis santas meditaciones acerca de esa esclavitud moderna que es el putiferio, a la hora de más calor me he subido a mi bicicleta y he bajado la cuesta hasta mi casa. En la carretera había un grupo de currelas. He tenido tentación de pararme a contemplarlos: su rostro encabronado enfrentándose al trabajo más terrible que en este día infernal puedo imaginar era digno de ser inmortalizado en una obra del ingenio humano, un poema, un cuadro de millones, alguna película de óscar. ¿Esclavitud? De las putas hablaré otro día...


viernes, 16 de julio de 2010

Vanidad de vanidades


En la puerta de las unis japonesas suele estar apostado un cancerbero que controla quién entra o quién sale del campus. En la nuestra, como cada día pasan toneladas de personas, se limita a saludar marcialmente a cada profe que viene hasta su curro.

Estos pistolos -no llevan armas, pero su apariencia es del todo militar- no pueden conocer al ejército de docentes uno a uno, así que para distinguir quién lo es y quién no se basan en la política tradicional del ojo del cubero. Con mi bicicleta, mi mochila y mi aliño indumentario pocos me creen digno de pleitesía, así que cada mañana hago apuestas conmigo mismo sobre si ese día el guardián de turno se llevará la mano a la gorra -casi nunca-, hará una ligera reverencia, saludará sólo verbalmente o ignorará del todo mi ohayo gozaimasu.

Con treinta y pocos años y vistiendo de riguroso traje corbatero he de confesar que me mosqueaba el no recibir el vasallaje y hasta hubo vez que fui yo, con gesto irónico, quien saludé al pistolo llevando la mano hasta la sien. Los pobres, dada mi bisoñez, dudaban de mi estatus. Hoy, cuando pasan de mí, pienso que posiblemente aún les suceda lo mismo y me pongo muy contento: de ilusión también se vive...


jueves, 15 de julio de 2010

Palabras dignas de la piedra negra

Como no llegaba el presupuesto para Roma mis compañeros de estudio decidieron que al menos deberíamos ir a visitar la noble Emporion, así que una tarde de primavera de hace ahora veinticinco años me subí con ellos a un autobús y puse rumbo por primera vez a Cataluña.

Entre nosotros había un chaval gallego, nacionalista del Bloque, que durante todo el viaje nos fue dando la tostada: "Cuando se dirijan a vosotros en catalán no seáis tan provincianos de enfadaros: aclarar vuestra triste procedencia, pedid perdón por no poder hablarlo y haced propósito de enmienda."

Llegamos a Barcelona de mañana y él se perdió entre las calles buscando una librería donde comprar gramáticas y diccionarios con los que, en la semana que íbamos a estar allí, darse un homenaje con un curso intensivísimo y abreviado del idioma.

Volvió al final del día ostensiblemente mosqueado. Contaba sus cuartos con pesar. "¿Pero qué te pasa? ¿No has encontrado el diccionario?" "Sí. Lo he encontrado. ¿Sabéis qué os digo? Que me hablen en catalán todo cuanto quieran... pero al tratar de dinero o darme el cambio, ¡que lo hagan siempre en español!"


miércoles, 14 de julio de 2010

El arte de las putas

Leo que el negocio de la prostitución está floreciendo de nuevo en España, que de ese revival tienen responsabilidad sobre todo las nuevas generaciones y no puedo por menos de sentir tristeza por ellos, no tanto por el hecho de verlos puteros como sus antepasados sino por el síntoma de soledad y estupidez que ello supone.

En este país el putiferio es perfectamente lícito. Bueno, sobre el papel, no; pero la definición a la que lo somete el Código es todo aquel mercado que implica la penetración vaginal: el resto de las suertes eróticas no implican legalmente comercio carnívoro y por tanto están exentas de pena o multa. Los prostíbulos se organizan en el internet en macropáginas como ésta y muestran con vídeos y mangas los lances variados con que las busconas agasajan al rijoso de turno.

¿Viviremos algún día en sociedades en las que, gracias a la habilidad para encarar nuestros instintos podamos disfrutar de ellos como gozo y no cual trapicheo? Soy pesimista acerca del futuro; pero ya sabéis: Está en nosotros, y no en nuestras estrellas.


martes, 13 de julio de 2010

La música callada


Decía el Arcipreste que él había nacido bajo el signo de Venus y que por eso nunca podría pasar de las mujeres. A mí, desde chico, cuando me enamoraba de las profesoras de inglés, de matemáticas, de latín, griego, de hogar o lo que fuera, me ha sucedido lo mismo: señora graciosa que veo, señora graciosa tras la que me van los ojos.

Como he dicho varias veces en este blog, las jovencitas de que por cosa de mi oficio me veo obligado a rodearme no me atraen ni un pimiento. Una hermosa mujer la veo como un buen vino: sin años, sin experiencia, no vale un duro. Leí una vez que cierto perfumista a veces, por la calle, perseguía a una fémina a causa del aroma que vestía. Para mí más bien la voz es el síntoma y la gala de una personalidad seductora: no puedo soportar a una mujer de timbre agudísimo y gritoso que te llena de electricidad la vida.

Cuando por las tardes salgo a pasear generalmente me acompaña una voz dulce y reposada como la de esta gran dama que me susurra al oído. ¿Podríamos soportar la vida sin música de una historia bien hilada?


lunes, 12 de julio de 2010

Jodíos aguafiestas...


@tonyodb RT: @MiMesaCojea Estupendo, ahora a conseguir que alguna de nuestras universidades esté en el Top 100.


23.000.000.000 €

Pues claro que no me voy a ir de casa, hombre: con lo que yo os quiero. Por cierto, dile a mamá que la camisa me la ha planchado muy pero que muy mal, y que sea la última vez que me sé bien cuáles son mis derechos...

¿Reglas? No seas antiguo, que eso no se lleva. Reglas serán las que yo ponga y ni una más: vosotros no sois quién para mandar en mi persona, que ya soy un adulto. Mira, no me hables del vecino: yo soy más guapo, más alto, más listo, he hecho tres carreras. En fin, que aunque solo fuera porque soy bilingüe ya tengo más derechos.

¿Mi sueldo? Pues con lo que me cuesta ganarlo... es mío, hombre. ¿Que me disteis una gran educación aunque erais analfabetos? Ya, claro: pero el esfuerzo lo puse y lo pongo yo, oye: justo es que me quede con la pasta. ¿Pagarle los estudios a mi hermana? De qué vais: que se busque la vida, que yo tengo muchos gastos. Hasta ahí podíamos llegar... Menudo morro.


domingo, 11 de julio de 2010

La dignidad de la razón

¿Por qué existen en España ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda? ¿Por qué no gozan de derecho al bilingüismo asturianos, aragoneses e incluso extremeños o murcianos? ¿A causa del hecho diferencial? Los catalanes son diferentes de los madrileños en la misma medida y de forma simétrica que éstos de los catalanes. ¿Por denominarse comunidades históricas? Asturias, Murcia, Cantabria, Aragón, La Rioja, León o Castilla -vayan a Atapuerca y verán- no tienen un minuto menos de historia que esas gallardas tierras de catalanes, vascos o gallegos.

Norma básica de las democracias es la igualdad de derechos de todos los ciudadanos de cada uno de los territorios de un estado. Ante tanto chantaje y ninguneo reciba el Tribunal Constitucional mi agradecimiento y mi admiración por su valentía al no dejarnos olvidar un precepto que ha distinguido siempre a las naciones libres de aquellas otras de opereta.


Amb noticies del Gurb


Que no, Gurb, que no. La coca gigante sí, y la paella del Guinness, y la butifarra de doscientos metros también: se comen; pero esta senyera de la manifestación, no. ¡Deja ahora mismo de darle bocados! Como el burro català o Els Segadors, es un símbolo nacional de Catalunya. ¿Que cómo son símbolos nacionales si Catalunya no es una nación? Gurb, llevas ya veinte años dando vueltas perdido por Barcelona y no sólo hablas el catalán peor que Cruyff sino que todavía me vienes con ésas. Luego dirán algunos que lo de la inmersión no es necesario: imprescindible. Para los extraterrestres por lo menos...


sábado, 10 de julio de 2010

Oratio Latina Harvardiana 2010

Este año también publico el discurso de graduación en latín de la Universidad de Harvard. Disfrutar cada doce meses de algo así me alegra, como poco, el día.

viernes, 9 de julio de 2010

Som un Imperi!


Lema para mi manifestación individual de mañana: "Primer de tot sou persones: és molt demanar que només per un minut deixeu de ser xusma i utilitzeu el vostre cervell? "

Por supuesto iré sin Hinomaru, Rojigualda, Republicana ni Senyera: mi mujer dice que tengo muy mal sentido para combinar colores.


jueves, 8 de julio de 2010

Aprovechando la coyuntura


1. No existe ningún país en el mundo que se llame Holanda. Esta denominación corresponde a la región occidental de los Países Bajos.

2. Holandés será por tanto el nativo de esa región o, en su defecto, el dialecto que se habla en ella. La lengua de los Países Bajos se llama neerlandés. No obstante la RAE -supongo que por aburrimiento- reconoce holandés como apelativo también posible de las personas oriundas de esa nación europea. Viene a ser tan coherente como admitir gallego en lugar de español para la gente nacida en nuestra tierra.


miércoles, 7 de julio de 2010

martes, 6 de julio de 2010

You get what you pay

Los americanos, cuando algo es gratis (nada es gratis de verdad) suelen decir: "Vale exactamente lo que cuesta." Ante noticias como la que nos publica hoy El País, La edición digital de 'The Times' ya es de pago, me he puesto a pensar en esa frase.

¿Vale realmente la prensa digital lo que cuesta? Pienso que, gracias a la inflación informativa de nuestra época, sí, o sea: no vale un duro. Repite un amigo mío que hoy las noticias realmente importantes te llegan gratis, quieras o no, y que el resto no son más que cantos de sirena.

Es patética esa machaconería del periódico madrileño queriéndonos preparar para un futuro de pago -que nunca llegará- con el que ellos solucionarían sus tristezas. ¿No hay información en internet que merezca la pena? Mucha. Pero ésa, por fortuna, también es gratis. Bueno, no tanto: nos pide nuestra energía, nuestro tiempo y sudor. Pero, ya se sabe: No te fíes de lo que no cuesta esfuerzo. Ésa es la única regla básica en la vida.


lunes, 5 de julio de 2010

De oficio, ciudadano ejemplar


El coordinador general de Izquierda Unida, Cayo Lara, nunca fatigado -ni fatigoso- en su acción cívica, ha pedido al equipo nacional de fútbol que entregue su prima manque pierda a una obra social de su elección.

Cayo no lo ha añadido -porque se sobrentiende- que a partir de ahora él, como forofo de La Roja, también superará su mera condición de político y se convertirá en ciudadano ejemplar, que renunciará a utilizar los servicios de los sponsors de la Sele y que cuando, movido por el impulso subcosciente que sin duda le producirá la publicidad de esas marcas, de tomarse una Cruzcampo, comprarse un Chevrolet, usar más luz de la Iberdrola, se reprimirá y, como individuo prudente y concienciado, meterá en una huchita los dineros que acciones tan poco solidarias le costaran.

¿Cuál será la obra caritativa a la que irán los euritos del gran Cayo? Lo habréis adivinado. Una de las más menesterosas: Izquierda Unida.



domingo, 4 de julio de 2010

Masugu

"Ya terminé el negocio. Es hora de celebrarlo." El prohombre se acercó al recepcionista y en su inglés de colegio de pago preguntó por un buen restaurante de comida hispana. Dos minutos después ya estaba en la puerta del hotel con una tarjeta en la mano mirando a derecha e izquierda. "Estos chinos es que no hay quien los entienda. Oiga, buen hombre -al portero- esto, ¿dónde está?" El señor de los galones mira la tarjeta y señala una dirección: "Kore wa, ne, masugu, masugu... Wakarimasuka? Masugu, masugu..." Sí, hombre sí, que ya te entiendo, que el restaurante se llama "Masugu". Mira, vamos a subir al taxi y que él nos lleve."

En el taxi. El gran hombre henchido de autoconfianza recita: "Restoran Masugu, ¿entiendes? ¡Masugu!" El taxista, guantes impolutos, gorra generalesca, camisa de gala, responde con su mejor sonrisa: "Waaakarimashita: masugu."

Diez minutos pasan. El conductor se vuelve: "Masugu?" "Que sí, hombre, que al restaurante Masugu, que ya te lo he dicho."

Un cuarto de hora, media hora, una hora después la escena se repite. La tensión aumenta. Aquí hay algo raro. El taxi se para. Fin de la carretera: enfrente, el mar. "¡Pero qué te he dicho yo, que me lleves al restaurante Masugu!" El genio de los bisnes saca la tarjeta y se la pasa a su sherpa japónico. Éste la mira, intrigado, y de repente se hace la luz. "Ah! Kono mise wa, Tokyo, Tokyo desu. Wakarimasuka? Tokyo, Tokyo desu.

Y volvieron a Tokio, exactamente a cien metros del hotel. La cuenta del taxi, unos cuarenta mil yenes. El hombre de negocios aprendió por ese dinero una lección importante de verdad: se puede ir muy lejos incluso sin saber japonés. Bueno, fueron dos lecciones. La segunda: masugu en japonés significa "todo recto."




sábado, 3 de julio de 2010

Pulp Fiction



¡Qué bonito es el internet! Y cuánto se aprende. Haciendo un poco el tonto por aquí y allí me he encontrado con un cuento muy bonito de un señor inglés ya desconocido.

A veces es bueno leer algo de ficción; para relajar la mente...


viernes, 2 de julio de 2010

Españolismo a palos

Un juez de Getafe pregunta por Nadal y Gasol para dar la nacionalidad. Oye macho, qué buena idea; tan buena que me hice japonés y al día siguiente pedí, como extranjero, volver a ser español sólo para poder presentarme al examen y así convalidar mi condición de auténtico patriota fetén.
- Me haga una paella.
- Señor juez, es que verá, es que yo... ¿no me lo podría convalidar por un kalimocho bien cargado?
- Por esta vez, pase. Venga, cante el Himno de Riego.
- Es que a mi familia le tocó la Guerra en los nacionales. Perdón, los sublevados, que se dice ahora. ¿No vale el Cara al Sol.
- Veo que usted está poco con los tiempos. No sé, no sé... ¿Qué me dice de la Roja?
- ¿Una señora que tiraba bombas a quien compuso un poema Miguel Hernández?
- Mal vamos por ahí: poco hispanizado le veo. Una última oportunidad. ¿Qué me dice de Nadal?
- Ésa es fácil: un premio de literatura que...
- ¡So burro! ¡Suspenso! ¡Fuera de mi vista! ¿Cómo quiere ser español así? ¡Menuda vergüenza!



jueves, 1 de julio de 2010

Necesitando los huevos


Estaba a punto de dormirme cuando vibró el cristal de la ventana. Pensé "un terremoto"; pero no, era un lagarto: la luz atrae a los insectos, él los espera ahí y se da el gran banquete. Esa noche me dormí muy tarde: no podía quitar los ojos de sus movimientos, precisos, sigilosos, elegantes.

Al día siguiente se lo conté a mi legítima: "Los lagartos sólo salen por el día. Es una salamanquesa." Pues una salamanquesa. Todas las noches, puntual a nuestra cita, viene a mi cristal. Mientras esto escribo observo su abdomen contra el vidrio, sus patas de ventosa, su actitud vigilante. De vez en cuando se desliza sutilmente y atrapa uno de los habitantes de la noche.

En el fondo la mayor parte de nosotros somos como ella: para sobrevivir dependemos de la luz que ha encendido otro. Quizá nuestro hermano nos dé igual, pero necesitamos los huevos...


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