Si Fleming hubiera sido un investigador cuidadoso, ordenado y pulcro hoy nadie sabría de él. Si Conan Doyle hubiera gozado de éxito en su praxis, si los pacientes hubieran abarrotado la consulta, Sherlock Holmes -¡horror!- jamás habría nacido. Si Bach hubiera sido un pundonoroso docente, si hubiera dedicado su gran genio a la enseñanza - queríamos un maestro, no un músico, reprochaba el severo consistorio de Leipzig- su música habría muerto nonata.
Cuando cometemos un error, cuando sufrimos un fracaso, cuando somos negligentes, deberíamos recordarlos: "Nada es nada hasta que nada acaba."
Más cerca - Llueve sobre quemado. Las precipitaciones dificultan la
regeneración del terreno y contaminan el agua de ríos y embalses -
07/10/2026
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Los incendios forestales no solo calcinan la vegetación superficial:
transforman la estructura del suelo, generan capas impermeables, destruyen
el banco ...




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