lunes, 21 de junio de 2010

Pajarito inquisidero

Estaba buscando la gente que por Twitter se comunica en latín, encontré a uno, piqué su botón y el ordenador me responde: Esta persona te ha bloqueado. Leches -pienso- qué importante soy. Al sentimiento de orgullo por una tan inusitada circustancia siguió otro de pequeña rabia y durante diez segundos bloqueé también a la persona en cuestión. Rehíce la bobada, me reí de mi propia instintiva estupidez y sentí inmediatamente curiosidad por comprender la causa del bloqueo.

El titular de la cuenta twittereña era persona muy comprometida con la iglesia católica, un sacerdote o una monja, vamos. Vivía en Centroeuropa, pedía insistente la firma contra la píldora anticonceptiva y el fin de la discriminación hacia el cristianismo. Seguí leyendo sus entradas y en una de finales del mes pasado se entiende: Si alguien envía tonterías blasfemas no le seguiré. La red está llena de gente mala, lo sé, pero no quiero leer tales cosas.

¡Ah, hombre! A éste ya lo tenía antes entre mis followers, chacho. Me ha leído algo y se ha mosqueado. La curiosidad mató al gato, pero no podía quedarme en ello. Reviso mis twitts del día de autos y me encuentro con que ¿será blasfemo esto? ¿O quizá esto? Pos claro, las dos cosas.

Luego dirán que no vamos mejorando. Hoy sólo nos bloquean. Hace algunos años nos habrían carbonizado.


domingo, 20 de junio de 2010

Placebus vobiscum

Leo que se está promoviendo campaña contra las farmacias que venden unas pulseras que prometen salud, medicinas homeopáticas y demás remedios que en el fondo no son más que placebos.

Me parece una campaña admirable y pido a los promotores que continúen con ella, que vayan adelante contra todos los placebos que nos rodean en el mundo: la religión es placebo; el fútbol en el que ahora vivimos empantanados, placebo también; la enseñanza, tras la razzia socialista de finales de los ochenta, placebo de placebos; la política -a la vista están los resultados- supremo placebo; la medicina misma, gracias a la triste situación de muchas universidades -docentes mileuristas de contrato precario, bibliotecas infradotadas, laboratorios con menguados fondos-, ¿no tendrá mucho de placebo? ¿No será al fin el sistema de farmacia todo, los visitadores, multinacionales y oficinas, un grandísimo placebo?

Ánimo, que trabajo no es que falte.


sábado, 19 de junio de 2010

Numancia for ever

Queridos compañeros Toxo y Méndez:

Recientemente me he enterado de vuestra convocatoria de huelga general. Decís que este paro no es un arma contra el Presidente y así debe ser.

Los pérfidos especuladores extranjeros han sido tan ladinos que durante los últimos años nos han venido prestando dineros con la aviesa intención de que ¡se los devolvamos!¡Si deberían de estar agradecidos de que hiciéramos tan buen uso de lo que a ellos les sobra! Nosotros, con esos dolarillos, yenecitos, euracos, mantenemos una cultura mediterránea que ha de ser preservada como reserva de la biosfera. ¡Qué sería del futuro sin las paellitas junto a la playa, sin las tardes interminables en baretos, sin las noches de farra hasta el amanecer! ¡Cómo vamos a tener tiempo, encima, de trabajar para devolver los préstamos! ¿Están mal de la azotea?

Nos dicen que los negocietes tan prósperos que teníamos (las muñecas de Famosa, los somieres de Alcoy, el glorioso Chupa-chups), hemos de cerrarlos o llevarlos a la China, donde los currelas hacen las cosillas por cuatro perronas. Farfullan los "expertos" que tenemos que estudiar para poder competir
con estos horrendos ojirrasgados, pero ahora en excelencia. ¡Estudiar! ¿Qué se ha tomado esta gente? Como si fuera posible clausurar los amados bares y garitos -templos nacionales de suprema sabiduría- levantarnos con el alba y enterrar nuestras narices en tochazos horroríficos. ¡Antes muertos!

En fin, la culpa -nunca- es de ZP, sino de estos extranjeros insensatos: ellos deben ser objetivo de la contienda. Me apunto, y pido desde aquí que todo español penante en esas tierras de perficia se sumen a una huelga contra los irresponsables que manejan el parné del mundo alante.

¡A la lucha, compañeros! Está en juego nuestra hispánica cultura. ¡Viva Numancia!


El Jacobo





viernes, 18 de junio de 2010

Yo pecador me confieso a vos...

Lo confieso, hermanos: he pecado. Podéis dejar de leerme, podéis blandir el flagelo, podéis denunciarme al Tribunal de Haya. Ayer, en el restaurante, al leer el menú del día, mi tierno corazoncito sufrió un rebrinco. No había duda: el ideograma de pez + el de capital = ballena. Qué gente ésta. Yo no puedo, ¿o sí? Pues sí: pude. Pedí la ambrosía -ochocientos yenes- y esperé con el corazón en un puño mirando a la puerta del garito, no fuera a aparecer algún compañero australiano y tuviéramos un terrible altercado diplomático.

Oiga, que se ha equivocado, que esto es carne de vaca y además de la más cutre... Que no, que era ballena. Pues nada, lo que sea: si dicen esos jodíos extranjeros que no podemos comerla, que se amuelen y se aguanten. ¿Que tenemos que hacernos enemigos de medio mundo para poder seguir dándonos gustito? Pues se hace, porque somos los más chulos y los más echaos palante.

Además, si bien mirado los ecologistas, los que se juegan la vida por las aguas heladas, también salen con lo suyo. ¡Qué envidia! ¡Qué poético y bonito! Lo que se deben de ligar contando a las chicas estas épicas batallas, el desprecio con el que mirarán al pobre tonto que protesta contra la cría inhumana de pollos, vacas o marranos. ¡Deja sitio en la barra, pringao!

Salí feliz del restaurante. En los quince años que llevo comiendo en él sólo un día he encontrado la maravilla; por el resto de figones, ni eso; en el súper, jamás de los jamases. Las debemos de estar esquilmando. Pobrecitas.


jueves, 17 de junio de 2010

Que cien años no es nada...

Publico aquí por primera vez en español un artículo que apareció hace ya casi una década en japonés dentro de Salmantino, la revista de la asociación Universidad de Salamanca en Japón, de la que, como todos sabéis, soy sheriff (o jefe indio, todavía no está decidido). Pido disculpas por su tamaño: a pesar de lo anticuado que ya queda no he querido mutilarlo...

En el artículo del número anterior hablábamos de la Salamanca de Carmen Martín Gaite, una autora que nació en nuestra ciudad, pero que en su primera juventud la abandonó para continuar su carrera en otras tierras. En el de hoy trataremos de un novelista que, nacido lejos, eligió Salamanca para trabajar y vivir los últimos veinticinco años de su vida: Gonzalo Torrente Ballester

Gonzalo Torrente Ballester, tras una larga vida de profesor, periodista, crítico dramático, autor de teatro y, sobre todo, novelista, llegó a la ciudad del Tormes a principios de los años setenta. Torrente en aquellos días regresaba de una larga permanencia en Estados Unidos, país en el que había enseñado lengua y literatura española en la Universidad de Albany, en el estado de Nueva York. Al llegar a Salamanca ya tenía detrás una obra novelística de peso: la trilogía Los gozos y las sombras, Don Juan y sobre todo La saga-fuga de JB. Sin embargo, aunque reconocido por la crítica y por una élite selecta y entendida, no era un autor de fama para el gran público. Fue viviendo en Salamanca cuando la obra de Gonzalo Torrente Ballester adquirió renombre universal: desde los dos domicilios que tuvo en nuestra ciudad salió para recoger los premios más importantes de la literatura en lengua española: el Planeta, el Príncipe de Asturias de las letras y el Cervantes. En la Universidad de Salamanca recibió su doctorado "honoris causa", un doctorado que no había obtenido de forma regular, porque se negó a presentar su tesis (El Quijote como juego) ante un tribunal de especialistas que "sabían de la obra de Cervantes mucho menos que él". También en su casa de la Gran Vía salmantina un triste día del invierno de 1999 le sorprendió la muerte, nominado perpetuo al premio Nobel de literatura.

Vamos a comenzar nuestro pequeño viaje siguiendo los pasos de D. Gonzalo en un lugar emblemático de Salamanca: la Plaza Mayor. En uno de los animados cafés, el más conocido, sin duda, el Novelty, encontramos una estatua que representa al escritor sentado. Les recomendamos que se levanten temprano una mañana de invierno y que contemplen la luz azul y difusa del sol entre la niebla y cómo aquél la va disipando, poco a poco, hasta que podemos ver el cielo, azul y limpio. Encontrarán que los estudiantes se apresuran a sus clases cruzando la plaza en diagonal, desde el arco de la calle Toro hasta el de la del Corrillo. El café de Novelty tiene fama.

Cuando ya la niebla ha levantado y el sol calienta algo las calles de la ciudad saldremos a nuestro paseo: giramos a la izquierda y tomamos la calle Toro. Justo en mitad de ésta, delante del número 39 nos paramos. Miramos hacia arriba. En la última planta del edificio estuvo la primera casa del escritor. Don Gonzalo vino a nuestra ciudad con una familia a la que no se podía llamar pequeña: siete hijos, adolescentes y niños, y una esposa. La nueva vivienda de Salamanca tenía que ser, necesariamente, amplia. La sala más impresionante de la casa era la biblioteca: miles de libros en lenguas diversas, una reproducción del famoso dibujo de Don Quijote y Sancho de Picasso y, en una esquina, la mejor iluminada, una mesita de trabajo con un brasero eléctrico: D. Gonzalo siempre dijo que lo único que necesitaba para escribir era, además de papel y lápiz, tener los pies calientes.

Cuando Torrente llegó a Salamanca lo hizo para tomar posesión de una plaza de catedrático de literatura en el Instituto de Bachillerato Torres Villarroel, y tuve la suerte de que ése fuera el instituto en el que yo estudiaba. Allí también acudirían casi todos sus hijos, y me hice amigo de los dos de más o menos mi misma edad: Álvaro y Jaime. En aquellos años de mi adolescencia yo tenía una ligera idea de que Torrente escribía libros, pero sobre todo era, para mí, el padre de mis amigos. Como D. Gonzalo tuvo siempre una gran afición por la música y, sobre todo, por los aparatos electrónicos, en su biblioteca nunca faltaba el mejor equipo de alta fidelidad que había en el mercado. Por eso, cuando los padres abandonaban la ciudad, inevitablemente aquella biblioteca se convertía en sala de audiciones y centro de fiestas de las amistades de los hijos.

Continuamos nuestro camino hasta el final de la Calle Toro. Giren hacia la derecha y sigan hasta una plaza donde se encontrarán con una estatua del dios Mercurio. Continúen caminando por la Gran Vía. Miren la segunda puerta del lado de la calle que no tiene soportales. Si levantan la cabeza, en el último piso, verán una terraza y quizá algunas plantas: esa casa, a la que se mudaron a principios de los años ochenta, fue la última en la que vivió la familia Torrente en Salamanca y la que todavía sigue habitando su viuda.

A pesar de que la vivienda de la calle Toro no era oscura, ésta aparecía bastante más soleada y amplia. El centro de la vida en ella no era tanto la biblioteca sino la acogedora sala de estar y la terraza contigua en el verano. Don Gonzalo acabó perdiendo vista en los últimos años de su vida y le resultaba muy difícil leer: le fue posible continuar con la escritura hasta poco antes de morir gracias a la ayuda de la tecnología. Disfrutaba con la conversación en aquella sala, por las tardes, tomando el té delante de la chimenea en el invierno. Yo, personalmente tengo un gratísimo recuerdo de aquellas charlas, en las que nos mostraba sus grandes conocimientos de historia, de literatura y, sobre todo, de la vida del ser humano. Varios días antes de venir yo por primera vez a Japón, me recibió en aquel lugar: era una tarde fría de finales de marzo. El, que había pasado por la experiencia de enseñar su idioma en el extranjero, me dio sus buenos consejos y me animó a seguir adelante. Guardo entre mis libros, como un tesoro, el ejemplar de su querida novela de juventud La bella durmiente va a la escuela con la dedicatoria de aquel día en su primera página: "A Santi, en su largo viaje, con todo mi cariño".

Seguiremos nuestro paseo por la Gran Vía. Hace algo de frío por la mañana, por eso, mejor caminamos por el lado de la derecha, no por la sombra. Admiraremos, al llegar a la plaza de la Constitución, la Torre del Aire, el bello edificio renacentista cuyo nombre utilizó Torrente como cabecera para una serie de sus artículos en prensa. Casi al final de la calle, al llegar a la de san Justo, giramos a la derecha, subimos la cuesta y nos encontramos con el edificio del Gran Hotel, del que ya hablamos en el artículo anterior. Don Gonzalo, muchas tardes, después de comer, recorría este mismo camino que acabamos de hacer nosotros, entraba en la tranquila cafetería del hotel y, junto a una taza humeante, escribía, corregía o pensaba en las aventuras de sus personajes. El día que D. Gonzalo cumplió ochenta años, al felicitarle, le pregunté que cuál consideraba él que era la mejor edad de un hombre. Él, con un tono socarrón de buen gallego, me respondió: "Hijo, aquella en la que uno vive". Mi consejo, ahora, por tanto, es que, también ustedes entren, se sienten tranquilamente, pidan, quizá, antes de comer, un aperitivo de los que el hotel tiene justa fama y, en el ambiente sosegado de este salón, mediten las palabras del escritor del que la Salamanca de principios del siglo XXI se enorgullece de haber nombrado hijo adoptivo. Y sobre todo, disfruten de este momento, en el que ahora viven.


Sigue la ruta de este paseo en Google Maps.


miércoles, 16 de junio de 2010

Con cuarenta años de retraso

En la clase de Español inicial tengo tres estudiantes coreanas. Es cosa conocida la teórica animadversión que sienten entre sí coreanos y japoneses; mi experiencia me dice lo contrario. Imagino que será una monserga similar a la que circula entre lusos e hispanos, un estereotipo más para gentes que usan poco la cabeza. No obstante, hay en mi historia personal un episodio tocante a ese estereotipo.

Con siete años recién cumplidos una tarde de mayo llegué a mi casa. En la tierra lejana del Norte había muerto el abuelo. Mis padres nos cogieron a mi hermano y a mí y nos subieron en un tren nocturno repleto de emigrantes portugueses. Recuerdo muy vagamente la escena, pero sé que mi madre hizo que otra despertara a sus pequeños, tumbados y durmiendo, para que nosotros dos pudiéramos al menos ir sentados. También recuerdo el ambiente tenso del compartimento, los insultos repetidos entre la mamá lusitana y la mía y las miradas que nos cruzamos a lo largo del viaje los portuguesiños y yo mismo.

Cuando fui mayor y tuve la suerte de estudiar la historia de la lengua portuguesa y su literatura, a veces en mi mente aparecían, recortados en la luz pálida y rosada de un amanecer de primavera, los rostros soñolientos y hermosos de aquellos dos chiquillos.

Querido amigos:

Si alguna vez leyerais esto, os quiero pedir disculpas por molestar vuestro sueño; también quiero que sepáis que con el recuerdo que dejasteis en mi alma infantil, aprendí a amar a vuestro país, sus letras y su lengua. Estéis ahora donde estéis, sabed que llevaréis siempre con vosotros mi gratitud por todo aquello que en un día de infortunio me enseñasteis sin palabras.

Un abrazo muy fuerte.


martes, 15 de junio de 2010

Huella de jamón de pata negra

Cuánta razón tiene el Presidente: Camões, Cervantes, Pessoa, Unamuno, Queiroz, todos ellos escribieron en ibérico; las grandes películas, la música de Portugal y España, los monumentos clásicos de ambos países, todo ello son obra de gente que sentía una cultura común, la ibérica.

¿Quién se asustará de que casi siempre en los artículos de los periódicos españoles o en la televisión aparezca, en este orden, España y Portugal? ¿Habrá alguien tan suspicaz que se sienta ofendido porque se miente a Felipe González antes que a Mario Soares, que esto le parezca una descortesía de difícil inteligencia? ¡Nunca! Si en el fondo los portugueses lo saben y lo entienden: esa gran cultura ibérica no es otra que la cultura común llamada por un nombre más piadoso que puedan aceptar nuestros habitantes de la España Occidental.

Y a comer jamón ibérico: eso sí que es cultura.


lunes, 14 de junio de 2010

Había una vez un circo

Hola, Jacobo:

¿Qué tal andamos? Por aquí mejor de lo que pensaba.

Perdona que te escriba a ti y no lo haga a éstos: me da como que no van a hacerme mucho caso. Oye, ¿podrías decirles tú que me dejen la cosa como estaba? La verdad es que me hacía mucha ilusión la anterior sentencia. Una vez uno de éstos me llamó "bufón": como ellos no entran en la categoría, seguro que no me entienden. En fin, cuando se vean como yo, comprenderán la ilu que produce el que
gente grave, importante, atareada en trabajos profundos, se ocupe de ti y te trate como uno más.

Bueno, Jacobo, majo. Un abrazo. A ver si nos vemos pronto (o mejor no).


Pepe.

domingo, 13 de junio de 2010

Enseñar al que no sabe

Estos días leo con atención los artículos de mi primo Krugman en el NY Times, el blog de Jordi Sevilla, escucho lo que dicen los sabios por la tele y no entiendo lo que pasa. Me imagino que el espíritu de Keynes se aparece por las noches a los pies de la cama de la canciller(a?) Merkel -por cierto, me estomaga que hasta los corresponsales en Alemania pronuncien mal su nombre- y le repite punto por punto los argumentos que esgrimió en su famosa carta a Roosevelt.

No es broma: de verdad que no lo entiendo. Por favor, que alguien me lo explique.

sábado, 12 de junio de 2010

Misterium Nostrum Cotidianum

Un genio anónimo de los negocios, hará unos ciento cinco años, cargó un barco entero de café brasileño de la major calidad y gratis lo envió al Japón Meiji. Sus habitantes desde entonces no han podido soportar la porquería barata que a veces se encuentra en otros rincones de la tierra.

El café para algunos japoneses es un sacramento. En mi garito preferido, junto a la estación de Shinjuku, me siento en la barra y admiro la delicadeza con que ofician la ceremonia del café (la del té, como toda tradición cadavérica, no soy capaz de sufrirla). Entre preparar y calentar cacharros, colar el líquido aromático y servirlo, tardan una eternidad en miniatura durante la que uno, hipnotizado por los movimientos precisos del sacerdote cafetero, no se atreve casi a respirar. Cuando acaba, se toma la taza con reverencia y sin otro añadido -la leche o el azúcar serían sacrilegios- a pequeños sorbitos, mezclándolo con el aire que se aspira lentamente, se va bebiendo.

Nuestra época no es de ritos: los pocos que subsisten son falsos y traidores. Si me obligáis a elegir uno, si he de convertirme a alguna religión, dejad que profese esta humilde del café: su misterio, evidente y plano, jamás ha llevado a nadie al fanatismo.


viernes, 11 de junio de 2010

Vito

Belén desde niña siempre quiso un perro. Ya lo tiene y en su página de Facebook ayer publicó fotos de él.

Cerca de nuestra residencia vagueábamos dos argentinas, mi colega de Tailandia y yo. Cierta señora paseaba un can tan adorable como Vito. Las chicas: "Qué animal más precioso." "¿Cómo precioso? -respondió mi amigo tailandés- Delicioso querréis decir..." Ante los ojos horrorizados de ambas, conoisseur, nos dio un curso abreviado y experto de alta gastronomía canina; explicó, casi babeando, por qué precisamente el bichillo que aún se veía en el otro extremo de la calle era del tipo más sabroso y cuál habría sido la receta que él le hubiera aplicado para sacar de su carne todo el sabor que atesoraba.

Las argentinas, con los ojos de aquel que ha visto un monstruo, se retiraron a sus habitaciones. Miré en redondo. Me cercioré de que no escuchaba nadie. "Oye, -le dije en un susurro- ¿hay en Tokio algún restaurante que sirvan esos platos de tu tierra? Llévame, hombre: yo te invito..."


jueves, 10 de junio de 2010

"Le Grand Masochisteur"

Ayer volví a meter la pata con el mandarín puñetero de la ortografía. No tengo solución, pensé otra vez. Al poco rato José publicó en su página del Twitter esta noticia: Vaya, con mi magra corrección escripturera no podré convertirme en auxiliar de la Junta de mi tierra...

Para la cultura japonesa el error es un diablo y quien lo comete, su hereje. Una de mis batallas es intentar persuadir a los estudiantes de que no hay que agobiarse por hablar un español fonética o gramaticalmente perfecto, que lo que cuenta es usar el idioma para transmitir a nuestro oyente aquello que queremos expresar.

A lo mejor esa batalla, aquí, está perdida. Cierto colega, uno de los hispanohablantes más correctos de estas islas, se mosqueo -con moderación, pero se mosqueó- por un artículo de Elvira Lindo en el que se afirmaba -es incierto: doy fe- que él confundía erres y eles. Qué tíos más raros estos japoneses: no digo ya Elvira Lindo (demasiado bueno sería eso); si al menos Belén Esteban me pusiera como un trapo, mi felicidad llegaría a un nivel estratosférico...


miércoles, 9 de junio de 2010

Personas y no máquinas

Decía Ortega que seríamos unos insensatos si no dedicáramos nuestros más serios pensamientos a las cosas más banales. ¿Lo es el fútbol? Para la compañera que está convencida de que si ganamos doblaremos estudiantes, no. Para muchos otros, tampoco: durante el Mundial del 94 convivía en una residencia con investigadores brasileños y argentinos, ingenieros, gente seria, responsable. Llegó la Copa del Mundo: se levantaban a las cuatro de la madrugada, revestidos de amarillo o azul celeste vociferaban, con banderas y estandartes, ante la pantalla de la tele y pasmoso -para mí- era su pasmo porque yo pudiera soportar estar dormido durante los partidos de España...

Regresaba a Madrid. Tomamos tierra y, simultáneamente, terminaban los cuartos: Dinamarca-España. El grupito de hombres de negocios que me acompañaban en bussines salió lanzado hacia la terminal. El primero avistó en la lejanía al guardia del control: "¡¡Cómo hemos quedao!!" "¡¡Naaa, hemos perdío!!" En el picoleto se veía la triste imagen del hundimiento humano. "¿Ustés, de dónde vienen?" "De Tokio." "Pos pasen." Tras tanta tragedia, ¿cómo iba a comprobar los pasaportes? Era una persona, no una máquina...


martes, 8 de junio de 2010

Maquiavelos de bolsillo

Para matar el tedio -digo yo- los gobiernos del Jiminto, el Partido Liberal Democrático, ahora en la oposición, se inventaban historias fantásticas que parecían de miedo.

Cuando el euro empezó a circular, cayeron en la cuenta de la vergüenza que suponía tener una moneda que se mercara a ciento y pico por dólar -o euro, en este caso- y propusieron quitarle a los billetes dos ceritos. Un economista algo aguafiestas hizo cuentas de lo que supondría cambiar toda la calderilla circulante, tunear las máquinas que funcionan con ella y a los dos días el proyecto, a la basura.

Otra delirante fue la de conseguir que todo peatón japonesito, en un plazo de digamos una década, adquiriera nivel conversacional de inglés. Motivo (vete tú a saber): de nuevo la vergüenza, la torera que supone comparar el nivel del euroínglis entre los jóvenes del viejo continente y el casi inexistente japoídem entre los de por aquí. Una vez más los meros hechos contables y una lógica de mucho arroz pa poco pollo remataron la bobada.

La más alucinante fue la de construir, por las llanuras del norte, una nueva capital y así descongestionar a la del este, Tokyo, que es lo que significa. Los tenderos y toda su cofradía -vade retro- pusieron su grito en el cielo y entonces murió el cuento.

¿Eran serias estas historias o meras cortinas de humo para hacer hablar y distraer al personal? Serísimas sin duda: no creo que les dé el coco para tejer tan gran maquiavelismo.


lunes, 7 de junio de 2010

Torre homérica, ligero caballo, armada reina...

Tenía yo seis años cuando descubrí el ajedrez. Los niños se juntaban los días de lluvia en el salón del cole para practicarlo y, preguntando, aprendí sus reglas. Nunca he llegado a dominar las aperturas: me pierdo en la maraña. Competí de los dieciséis a los veinte años: una vez o dos logré ser el penúltimo de tercera división. Lo dejé, en el fondo sin dejarlo; mis estimulantes: un buen café, un sofá, una lámpara, el rincón tranquilo y un libro de finales.

Esta semana he enseñado a mi hijo los rudimentos del juego. Han pasado sólo unos días y ya entiende la teoría básica, qué pieza defiende a cuál y esas cosas. Le regalé las mías, balinesas, acompañadas del tablero, fina madera tallada a mano, y el mostruoso manual de László Polgár: 5333 problemas + 1. Me preguntó con cara de incredulidad, mezclada con asombro: "¿De verdad son para mí?"

Por mañana he encontrado el libro en la sala, abierto por la primera de sus mil y pico páginas: ha estado trabajando los estudios nuevos o repasando los que ya le había explicado. Quizá yo sea un insensato, pero pocas cosas me han hecho tan feliz como este pequeño éxito de haber trasmitido a mi chiqui la mínima pasión por un "severo ámbito en que se odian dos colores."


domingo, 6 de junio de 2010

Ganga para el nene

Acabo de leer en el Mediafax que han pillado a un español en Rumania con más de venticinco kilos de hachís. En Japón la ley es muy estricta: asuntos que en Europa se considerarían bobadas de críos -que alguien te mande por correo una chinita, por ejemplo- puede causarte serios dolores de cabeza.

Hará unos quince años, una profesora americana, titular de inglés de una afamada universidad del corazón de Tokio, se enviaba a sí misma desde el extranjero alijos de maría. Recuerdo haber leído poco antes un artículo de ella sobre literatura contemporánea escrito en un tono de euforia raro. En fin, uno de estos alijos lo detuvieron en la aduana, la policía registró la casa y, por supuesto, encontró las sobras del paquete anterior. Resultado: expulsión fulminante, y desprestigio pa la uni. Tuvo suerte: a los transportes que pillan en el aeropuerto los enchiqueran unos cuantos años. Las cárceles japonesas gozan de un sistema semi-militar en el que no se permiten siquiera conversaciones entre internos. Según me han contado, el delincuente es un individuo pervertido en cuerpo y espíritu y labor de la sociedad es domar uno y otro. A base de bien lo hacen. Para comprobarlo basta leer el informe de AI del pasado año.

Contrasta mucho lo estricto de la persecución de las drogas ilegales con lo permisivo con respecto a las que no lo son. Que recuerde no he visto ninguna campaña anti-alcohólica y me viene ahora a la cabeza a un ministro que afirmó hace unos años -sin que ello le costara el puesto- que fumar era lo mejor para llevar una vida larga. Me imagino que el poder de las grandes compañías productoras de tabaco y alpistillo, amén de los impuestos que generan estas actividades, serán factores que uno tendrá que sopesar cuando se habla del asunto. En cualquier caso, el empapelar a unos muchachitos atolondrados que cultivaban su maría para ellos mismos y a causa de eso llenar las universidades del país con carteles de "Absolutamente contra la Marihuana" -y no de Deja el cigarrillo o Pasa de beber- resultará excesivo y a la larga hasta contraproducente.


sábado, 5 de junio de 2010

El misterio de la cifra embrujada

Una de las lecturas posibles de 4 es shi, homófona de "muerte," y otra de 9, ku, la primera sílaba de kurushimu, "sufrir," así que en un hospital de esta tierra no encontraréis habitación con esos números.

Decía algún escritor antiguo que los romanos eran los más supersticiosos (o "religiosos") de los hombres. Hoy, por lo que yo sé, esa calificación se podría extender a los ciudadanos de Japón: como los miembros del Imperio de alrededor del Mare Nostrum, los de estas islas tradicionalmente mantienen altarcillos en el mejor rincón de la casa, acuden al sacerdote cuando emprenden una obra o creen en el poder oculto de los números. He oído decir también que antes de dar nombre a un recién nacido -nosotros, irresponsables, no lo hicimos- cuentan los trazos de los caracteres que lo forman y miran bien que sea un número fasto.

Un amigo americano fue a contratar un teléfono. Antes de hacerlo, en la oficina de la NTT, la Telefónica local, le ofrecieron tres combinaciones: él, sin pensar mucho, apuntó a la primera. Después de que la empleada del negocio la hubiera tecleado, cayó en la cuenta: estaba repleta de nueves y de cuatros. "Quiero que me lo cambie: las chicas van a pensar que soy un tío raro y me voy a quedar pa vestir santos." No hubo solución y se tragó el número. La maldición pitagórica surtió efecto: se casó con una moza estupendísima. El resto -las muy bobas- huían despavoridas...



viernes, 4 de junio de 2010

¡Cráneos privilegiados!

En la uni donde curro un catedrático nuestro, emérito de Geología y experto mundial en terremotos, nos dio una clase magistral sobre predicciones de seísmos; a sacar en claro: con los conocimientos actuales estamos a años luz de poder adivinar cuándo y dónde será el próximo gran meneo. ¿Por qué entonces las librerías están llenas de manuales sobre el tema? Hay que buscarse la vida y con una palabra sola -ignoramus- no se hacía ni un yenillo.

Artículo de prensa de hará unos diez añitos:
"La Agencia Estatal X2 anuncia que existe un 80% de probabilidades de que se produzca un terremoto de alta magnitud durante los próximos veinte años en la región de Kanto."
¡Qué gente más sabia! Dentro de dos décadas los jerifaltes de la Agencia estarán jubilados o tal vez hasta muertos. El más joven del negocio, si viene el cataclismo, justificará con ello algún pingüe salariete. Si no, pues, oye, macho, no olvidéis el veinte por ciento que queda. Por supuesto no se molestaban en explicar los fundamentos lógicos de tan sesuda conclusión (¿Por qué no un 81% o un 79?): pa qué, si no nos da la inteligencia pa seguirlos.

En la mitad inferior de la página, bajo el artículo, dos anuncios: uno de seguros contra desastres naturales y otro, de cierta macroempresa que construye casas superguáis de alta tecnología indestructible. ¡Estos de la Agencia de verdad son tíos inteligentes!


jueves, 3 de junio de 2010

ABC > XYZ

Sr. Director:

Desde mi infancia, en que leía su suplemento Gente menuda, he tenido gran respeto a su periódico. Ayer se lo perdí quizá para siempre. Leí estupefacto un artículo que han tenido Vds. la triste ocurrencia de publicar: "¿Por qué las japonesas caminan así?" Todo él está lleno de falacias y despropósitos de cuya relación le haré gracia; a pesar de todo no quiero insultar su inteligencia. Le diré solamente que envié dos comentarios y, reiteradamente, ambos fueron borrados. Uno decía:

"¿Por qué las españolas tienen el trasero así?" Artículo escrito por un japonés con vídeo de señora enferma de esteatopigia (hipertrofia morbosa de las nalgas). ¿Gustaría en ABC? Mañana se lo envío.

Sr. Director, después de leer la basura que son algunos de esos comentarios que su periódico sí ha respetado, el que los míos no lo fueran, nunca lo tendré como baldón, sino más bien como timbre de gloria. Muchas gracias.

Por favor, no publiquen en su sección Cartas al Director este mensaje: se trata de una nota dirigida a su persona; consideraría una desgracia el ver mi nombre impreso en ninguna página de un periódico que se rebaje a publicar -sin rectificación- porquería de esa estofa.

Atentamente.

SMC
DNI XXXXXX
Kanagawa, Japón

Web: El Diario del Nanbanjin http://bit.ly/93fx53



miércoles, 2 de junio de 2010

El híbrido nuestro de cada día

Paseando con mi hijo por el parque de Yatoyama me encuentro este cartel firmado por La Agencia estatal del medioambiente: "No introduzcan en el país especies foráneas: se mezclan con las autóctonas y producen híbridos." Algún biólogo de verdad les debería explicar a estas gentes -como hizo conmigo mi suegro- qué comerían los japoneses si a partir del siglo tercero o cuarto nadie hubiera tenido la ocurrencia de introducir a toda mecha "especies foráneas" de fauna y flora en estas islas: el arroz, sin ir más lejos.

Miré al hermoso ejemplar de híbrido que llevaba de la mano y me sentí muy indignado. Mientras nos alejábamos, reprimiendo mi pulsión de destrozar el cartel, iba pensando: ¿No tenéis algo mejor en que gastaros mis impuestos? Iros a cagar, venga.

Perdón por la crudeza: ya sabéis que, en el fondo, no soy más que un maqui de barrio, algo redimido por un barniz ligero de cultura...


martes, 1 de junio de 2010

Tirando a la basura los fantasmas


Mi hijo dos veces por semana practica el kung-fu y lo hace en una tienda de butsudan, los altarcitos que algunas familias colocan en la sala como memento de difuntos. Hoy esta rama de la industria no debe de andar muy floreciente, así que, aunque resulta algo chistoso, el dueño alquila la segunda planta, vacía, y allí da clase la profesora de mi hijo.

Estos altarcillos me producen repelús. La mayoría son de color caoba con un fondo de pan de oro y recuerdan toda la parafernalia japonesa del mundo de los muertos. Imagino que a algunos nativos les sucede lo mismo, porque la última tendencia consiste en disfrazarlos de cosa que no son, o sea, diseñarlos pequeños y con tonos más discretos. Incluso he visto uno al que, a juego con el cambio de estación, se le mudan los paneles de las puertas.

En una calle cercana alguien tiró un butsudan a la basura. La gente de la recogida le plantó un papel en el que se informaba al ciudadano que nunca se harían cargo del invento y le recomendaban que, para deshacerse de él, llamara a un negocio del tipo del que hablo. El papel desapareció tras unas lluvias, pero los basuresos no se dieron por vencidos: volvieron a pegarlo, eso sí, ahora, previsores, forrándolo de plástico.

Al final el mueblecito, no sé cómo, desapareció. Me imagino lo que pensarían hasta entonces los vecinos: "Tanto tiempo la calle atascada de fantasmas; kimochi warui, qué mal rollo, leches".


lunes, 31 de mayo de 2010

La estación de las lluvias

El viernes, cuando volví de Atsugi, desde el tren me puse a mirar los arrozales: llenos de agua son como espejos enormes que reflejan un cielo gris del que no para de caer el agua. La estación de las lluvias (¡qué compuesto más hermoso!) todavía no ha llegado, pero la lluvia misma parece no ir al tanto del parte meteorológico.

Dentro de unas semanas florecerán las hortensias -ya están preciosas en sus taludes- y los primeros brotes del arroz asomarán sobre el agua. Algún día, bajo un cielo espléndido de julio, desde el tren de nuevo, mi hijo y yo veremos la pradera de un verde pasmoso extenderse por toda la llanura hasta tocar las laderas de Tanzawa. Esos días el pecho se dilata y sientes, aunque sea por un instante, que el mundo está bien hecho.

domingo, 30 de mayo de 2010

Guardarropa de verano

Me ha llegado un e-mail de mi shocho, mi gran jefe, un tío un año o dos mayor que yo, experto en poesía irlandesa, tímido pero más salao que las pesetas -no sabe leer español, aclaro porque sois muy malpensados-, en el que me informa que a partir del primero de junio, como todos los años y siguiendo las directivas del Gobierno en la lucha contra el Calentamiento Global, se declara temporada de verano; nos podemos quitar la corbata y trabajar en mangas de camisa si queremos.

Para que luego vayan diciendo unos desaboríos por ahí que los japoneses no tienen sentido del humor: ¡si sabe que llevo casi un mes dando clase en camiseta!


sábado, 29 de mayo de 2010

La fábula oriental del caballero

Hace mucho tiempo, en un apartado país oriental, un joven caballero tomó para sí la galante labor de socorrer doncellas, defender al débil y desfacer entuertos. Obseso en estas obras, pronto los límites de su patria se le hicieron harto estrechos. En las lejanas buscó dragones, los acosó, les dio muerte y la fama de este noble caballero se extendió por los últimos confines de la tierra.

Ya maduro, como Ulises regresó a su patria. El último dragón que la oprimiera se había consumido, aun antes de nacer él, arrugado, achacoso y solo en su gruta horrenda. Al morir el monstruo los caballeros negros que le habían servido mudaron sus siniestras vestimentas: los de bajo rango se perdieron en las multitudes y los del más alto pactaron con los hijos de las víctimas del dragón, los caballeros blancos, que también habían hecho matanza entre los negros, se perdonaron injurias y vivieron en paz hasta el día del retorno del valiente.

Al principio de su tiranía, el dragón y sus negros caballeros masacraron a los blancos y los arrojaron a una sima oscura de donde, por los largos años trancurridos y por la profundidad de ésta, cosa de magia parecía el sacar de allí sus osamentas. El caballero, falto de labor más alta y menesteroso de ella para agrandar su fama, cargó sobre su espalda la obra de volver los muertos a los vivos. Quiso convencer a unos y a otros de que el perdón antiguo era una ofrenta al honor de los difuntos y que sus espíritus vagarían eternamente, agonizantes, hasta que no se rescataran sus tristes calaveras.

Los dioses de esa tierra, todos los dioses, son envidiosos de la gloria humana. Las divinidades excitaron en los otros caballeros la más cruel de las pasiones: la pálida envidia. Una noche sin luna sigilosamente lo apresaron, lo cargaron de cadenas y lo encerraron en la mazmorra más profunda. La insania, el horror y el rechinar de dientes fueron grandes entre aquellos linajes de los blancos que sustentaban al noble caballero. Finalmente hubo que buscar un nuevo pacto: se permitió su exilio por tierras de las que había regresado de su caza de dragones.

Han pasado los años y el insensato caballero que osara enmendar a los dioses y soliviantar al pueblo es ya un anciano. Sus días de ostracismo fueron pocos. Hoy, decrépito, se sienta en el umbral y ve jugar los niños. Siempre el sopor le vence y siempre, desde que fuera joven, su sueño es sólo uno: se transforma en dragón, el más horrendo que vio el mundo, y domina el orbe todo.



viernes, 28 de mayo de 2010

Hoy las palabras sobran


Afp para El Mundo








¡Por fin tenemos el iPad!









jueves, 27 de mayo de 2010

Con profunda humildad


"No hay mujer fea, sólo mujer que no se sabe arreglar" Pues sí señor: si ya lo sabían hasta los barrocos: pena que el cielo no sea azul y que tampoco sea cielo. ¿Y qué importa?
En fin, yo me iba (como siempre) por los cerros de Úbeda para decir que lleno anda el mundo de pintores, poetas, novelistas o blogueros deleznables, sí; pero igualmente hay legión de los que son extraordinarios. ¿Por qué en el nuestro global sólo triunfan unos cuantos? Ya el paño fino en el arca no se vende. Hoy al Olimpo y al Orco los separa una frontera sutil: la de la sabia promoción.

¿Era don Camilo el más excelso literato de sus tiempos? Basta leer los artículos-catálogo en los que sólo aparecen los nombres de sus burros o aquellos en los que repetía el índice de su última novela para responder afirmativa y sabiamente; pero seguro que el que con treinta y pocos años de su edad se marchara a Estocolmo, buscara traductora y editorial o el que siempre pusiera gran interés porque su persona fuera conocida en ese país nórdico no hizo ningún mal a su candidatura al premio Nobel.

En fin, a lo positivo: ya no tengo abuela y, si no me promociono yo, no lo va a hacer nadie. Así que, meigas fora, que la vida es corta: ¡a hacer clik todo el mundo!




miércoles, 26 de mayo de 2010

¡Barbilampiño insolente!



El Parlament de Cataluña, nación grande cual la nuestra, propone que el Tribunal Constitucional se abstenga de juzgar la probidad del nuevo Estatut.

¿Qué son constituciones, parlamentos, tribunales, gobiernos, códigos o fueros ante la voz clara y rotunda de los pueblos? Así van leyes donde quieran reyes. (Y que viva mi dueño, que para eso está).


martes, 25 de mayo de 2010

"Sherpa" en monte Wonderland


A medida que voy cumpliendo años las cosas que me entusiasman son las menos; pero de la música y de las diversiones matemáticas jamás podré librarme.

Por eso, cuando uno de mis alumnos me cuenta que odia alguna de esas dos disciplinas, siento una pena profunda. Hoy en mis clases no he podido sino recordar la figura de una de las personas a quien debo mi amor por los números: Martin Gardner. Ninguno de los estudiantes -ni siquiera los muchachos de ciencias- lo conocían. La mayor parte de su obra, por lo que sé, está traducida al japonés, así que los he mandado a la Biblioteca Central a que revuelvan anaqueles.

¿Me hará caso alguno? Seguro que sí: digan lo que digan los "viejos más severos" catulianos a mí esta juventud me parece inteligente, sana y admirable. ¿Seré un caso de senectud prematura o de inmadurez sin remedio? Da lo mismo: a estas alturas ya no tengo ganas de cambiar.


lunes, 24 de mayo de 2010

Arqueólogos abusicas


Cuando voy al trabajo paso junto a un pequeño yacimiento del período Jōmon, el neolítico japonés. La zona donde está mi curro cuenta con tantos restos de esa época que si hacemos una obra ya sabemos que aparecerán los agujeritos redondos de las columnas de madera sobre las que se afirmaban las viviendas de este pueblo.

Estas cosas siempre me fascinan. Un día, mi hijo y yo nos paramos a observar los agujeritos en cuestión. Era verano y acababa de llevarle al Museo Nacional a ver los haniwa. De repente me pregunta. "Papa, ¿qué es ese agujero?" Apuntaba a uno rectangular, profundo, de unos dos por cuatro metros. No se me ocurrió decir más que: "A mí me parece la piscina de los niños."

Reanudamos el camino en la bici para casa y, por el camino, me entró mala conciencia: ¿La piscina de los niños? Qué bobada... Iba a corregirme y enseguida me vino a la cabeza: ¿Por qué no? Mi conjetura, tan buena como la del más experto jomonólogo...

Aquel día no regresamos directamente a casa: antes paramos a jugar en otra piscinita, la que en cualquier parque, durante el infernal verano del Japón, los niños libremente practican su pasatiempo favorito, el mizuasobi, el juego con el agua. La de la excavación parecía más divertida; pero la disfrutan todo el tiempo, en exclusiva, los abusicas arqueólogos. No hay derecho.



domingo, 23 de mayo de 2010

Haiku pitagórico

数学か
七なし五なし
俳句なし


Suugaku ka
Nana nashi go nashi
Haiku nashi.
¿Por qué las mates?
Sin un cinco ni un siete,
Ya no hay un haiku.

Why do I love maths?
With no seven with no five
Where are the haikus?



sábado, 22 de mayo de 2010

Mi ética es mi estética




Recuerdo con ternura aquellas retrasmisiones de combates de boxeo en los que servían de comentaristas Dum Dum Pacheco y Pedro Carrasco: "Mira, mira Pedro, qué bonito, qué croché de izquierda. Esto es poesía, pura poesía. Y que haya gente que todavía aborrezca el boxeo..." Al púgil que había recibido el mamporro le chorreaba sangre de la ceja, tanta como para teñir metros de lona, los guantes del adversario y hasta para regalar una aspersión a los felices estetas que, arrobados de ansia lírica, se apretaban en formación compacta por las primeras filas de entre el público.

Un sentimiento similar me embarga al contemplar estas imágenes que aquí presento plenas de vigor hispano, esta muestra de valentía, arrojo y elegancia que nos regaló ayer -ni más ni menos- nuestra fiesta patria, nuestro orgullo nacional, nuestro arte de Cúchares. ¿Quién será tan insensible que no experimente al contemplarlas con detenimiento la misma inspiración telúrica que sirvió de acicate a un Picasso, a Goya, a un García Lorca, a Pío Baroja, que llevó a los más altos espíritus de nuestra cultura a producir tantas y tan magnas obras? Honor al gran Maestro, honor al gran Morlaco, viva la Fiesta.


viernes, 21 de mayo de 2010

Miré los muros de la patria mía...


La crisis, el caso Garzón, el Gürtel, mogollón del Estatuto Catalán... Olvídense ya de cosas de minucia: el verdadero escándalo está ¡aquí!

Contemplen la foto: ¿concebirán mayor ruina de la patria? Miren al barbas, ¿por qué no se afeita? ¿No tiene pa yilete? ¡No!; es cosa de fachada: señorito sin oficio ni beneficio, que nunca ha hincado un codo, fulano que vive del cuento y que con esta apariencia de intelectual nos la quiere dar con queso. ¿Qué les diré del pelos? ¿Habrán visto mayor imagen de la decadencia que ésta, oscarwaildeña? Seguro se levanta diariamente al crepúsculo; en la cara se le ve que no sabe lo que es hacerlo al amanecer para preparar un día de honesto trabajo...

Y lo peor son las fotos que no salen en el reportaje, cuando se fueron a catar el Rioja, ¡Y no me invitaron! (Bueno, vale: sí lo hicieron) ¡Y no me mandaron siquiera una botellita de un tercio! ¡Qué vergüenza!


miércoles, 19 de mayo de 2010

Al que sabe se le nota


"La mejor reforma laboral será aquella en la que todos nos pongamos de acuerdo que es la mejor reforma laboral. "


Última aportación de ZP a la teoría del conocimiento. ¿Qué necesidad tenemos de expertos en economía, de sesudos y fastidiosos intelectuales que nos iluminen en el camino más seguro para salir del túnel? Nada, nada: un referéndum o, mejor, una encuesta rápida; preguntemos al pueblo llano, repositor de toda sabiduría y actuemos en consecuencia.

¿Qué falta hacían esos millonazos para el Gran Colisionador de Hadrones? Con consultar al hombre de la calle, arreglao: ¿Existe el boson de Higgs o qué? ¿Cuál es la teoría fetén en lo de la extinción de los dinosaurios? ¿Y en la explosión del Cámbrico? Pues ya está; ni universidades, ni expertos, ni zarandajas: a lo seguro.

"Basta escuchar diez minutos a un elector para perder la fe en la democracia", dos a un tirano para volverla a recuperar y a ciertos políticos oírlos un instante para desesperar de nuevo.



martes, 18 de mayo de 2010

El surrealista andalú


Comentario leído en el blog de Jordi Sevilla

faldogo dijo:

17 de Mayo de 2010 - 13:54

Jordi hola. Yo soy del Betis, ni me acuerdo por que pero soy del betis, tengo mis ideales arraigado a este equipo pero la rivalidad con el Sevilla no me impide ver quien juega mejor, que maravilla que el Sevilla juegue la Chapion jo que orgullo siento. Tengo 39 años soy consciente de una rivalidad entre la derecha y la izquierda en este País pero aun no se que es de izquierda o de derechas, solo puedo decir que ser de izquierdas es decir esta persona es de izquierdas o ser de derechas es decir esta persona es de derechas. Lo que no entiendo por que ser del Betis nos nubla la vista de esta manera, no lo entiendo.
La crisis en España ¿de donde viene? subprimes, joder que complicado, un chaval de 17 años estudiando ve que si deja los estudios se va a los albañiles en tres años esta casado con un chalet un BMW y 2 niños y sin nadie que le diga eee tu ahorra que los ladrillos se van a acaba, no en este País nuestros Papas (nuestro gobierno) nos decían no pasa nada hipoteca compra te un cochazo que no se acaba, po to a toma por culo, y como soy del Betis pues viva el gobierno manque pierda, no pasa na, la culpa de la crisis en España es del Gobierno que no a ayudado a ese albañil a colocarse fabricando zapatos y ya esta lo demás son tonterías ni Betis ni Sevilla el Paro…..



lunes, 17 de mayo de 2010

Trichet Allan Poe


Ayer tuve un sueño: las almas de billones de difuntas pesetas (y las de los duros, los cinco duros y hasta de las perras gordas) se levantaban de sus tumbas y, por un paisaje de cementerio derruido y lovecraftiano, perseguían a ZP.

Junto a él creí adivinar la figura azogada, sudorosa, famélica de Viviana Aído que, Cassandra retorcida y macilenta, no hacía sino repetir cual letanía antigua: ¡Te lo dije, ya te lo dije: desterrar pesetas feministas, trocarlas por euros machos, prepotentes, habría de atraernos las iras de los dioses!


jueves, 13 de mayo de 2010

La ilustración de los buenos


Hoy he de ser cruel para mañana ser magnánimo. ¡Qué extraño que, en su alocución de ayer al Parlamento, el presidente Rodríguez no citara esa frase de tragedia!

Sangre, sudor y lágrimas, dijo Churchill. Sí, pero también: Un político lee informes; un estadista, los clásicos.


martes, 11 de mayo de 2010

Matemáticas para poetas



Estoy pensando en leer Poesía y matemáticas, un viejo libro en alemán que compré por cuatro perras en Oshima. El título quizá pueda parecer interesante, original o tal vez provocador; pero, a poco que uno piense, extraña el no ver más con nombres similares en librerías o bibliotecas.

Cuando la poesía no es sino la palabra que aspira al estatuto de la música, y si ésta -lo sabían los griegos- acaba siendo física, matemática al fin, ¿podrán existir teóricos de las musas que desconozcan absolutamente los laberintos del número?

Siempre he sentido una envidia enorme por quienes en su juventud tuvieron la suerte de estudiar en esas legendarias universidades en las que se ofrecen cursos de filosofía o literatura a los estudiantes de ciencias, y a los de letras asignaturas con nombres tan hermosos como Matemática para poetas.

En el mundo en que vivimos, ¿habrá disciplinas más urgentes? Pues no, claro que no.



viernes, 7 de mayo de 2010

Entomología aplicada


¡Papa, papa! Mira, ven.
Y yo voy porque pienso que se está quemando el genkan, la entrada de la casa, donde dejamos los zapatos. Pues no, en lugar del fuego me encuentro con mi hijo; acarreaba un contenedor de plástico transparente de unos veinte litros (digo yo) lleno hasta la mitad de tierra. ¡He conseguido treinta y cinco larvas! No he preguntado más. Los pocos habituales de este blog ya saben de qué va la fiesta...

Llegó la primavera: ya es un hecho, incontestable, añado. Si para el verano alguien tiene el capricho de adoptar a un precioso/asqueroso ciervo volante, o, mejor, a una pareja (y pasarse la noche en blanco esperando a que copulen, quizá de madrugada), no tiene más que dejar una notita abajo, en comentarios: pa eso están...



martes, 2 de febrero de 2010

Corregido y aumentado



The management at King’s have decided to embark on an ill-conceived, immoral, and irrational attempt to make academic members of staff, including full professors, within the King’s philosophy department, redundant or retire under pressure (some details can be found here: http://leiterreports.typepad.com/). Not only is this happening in an arbitrary and unaccountable fashion, but it will undermine the integrity and academic culture of one of the world’s best research departments. As is to be expected, the proposed changes entirely contradict King’s self-professed attempts to foster “an intellectually rigorous environment” (quote from the KCL website).

Nor is it true that “ all current students…will be largely unaffected by these proposals”, as many will lose their supervisors, or be affected by the ensuing academic deficit that is likely to linger indefinitely as the department attempts to counter the harm caused by the actions of King’s administration.

This group illustrates our complete disavowal of the content of these proposed changes, our disgust with the manner in which this process is taking place, and our solidarity with any member of staff who finds their job or career under threat.









lunes, 1 de febrero de 2010

A los britones (i.e. a todos nosotros) el cielo se les cae en la cabeza


Subject: Paleography/Musicology/King's College London
Date: 31 January 2010 04:57:22 GMT+09:00
To: MUSICOLOGY-ALL@JISCMAIL.AC.UK


________________________________

From: Daniel J. DiCenso [mailto:dd301@cam.ac.uk]

Dear Friends and Colleagues,

Over the last year or so, many of us have experienced the impact of the economic downturn first hand. Some of us have seen budgets frozen; others have seen more extreme cuts--even lost jobs. Drowning in a sea of constant bad news, I admit that even I have become numb to news of academic downsizing. I was not, however, too numb to notice some truly shocking news from King's College, London, where the cuts proposed would not only be bad for King's, but also bad for the academy, musicology included.

As detailed in a recent story in the Times (see link below), King's College London is not only doing away with 22 positions in the Arts, the administrators of the College have devised a system by which even the most senior ('tenured') academics will have to re-apply for their own positions under a massive reorganization scheme. Applicants (or re-applicants) will not only have to demonstrate the number of students taking up their particular subject (proving their economic worth), but also demonstrate the amount of research money they've brought in to the university. Though the Arts are not the only field on the chopping block at King's, we all know that when economics is the only guiding principle, the Arts are more at risk. How can any of us, after all, prove our economic worth?

While the losses at King's are staggering across the board, one of the most shocking losses is the complete elimination of the Department of Paleography, including the prestigious Chair in Paleography, currently held by David Ganz. This is a devastating loss to musicology. It's not just that so many of us who study medieval music rely on the work of King's paleographers each and every day, but that the loss of paleography at Kings and the loss of the prestigious chairship (the only of its kind in England) demonstrates just how dangerous the current economic climate can be for academic specialists of any kind.

In the end, many musicologists may not care about Medieval music or about paleography, but in my view the King's story is a danger to us all: how soon before King's becomes an example--a model, not only for the UK but also for the rest of the academic world? If Kings can eliminate 22 tenured faculty in its most revered departments and ask senior faculty to reapply for their own jobs, what else will be taken from us under the guise of economic reform or, as King's puts it, 'strategic disinvestment'.

The story at King's is still developing and good press is lacking. The link below from the Times is an awkward start. For those interested, Jeffrey Hamburger, Chair of the Medieval Studies Committee at Harvard, is organizing a letter-writing campaign. The person to write to is: Professor Rick Trainor, The Principal, King's College, The Strand, London WC2R 2LS and copy to Professor Jan Palmowski, Head of the School of Arts and Humanities. If you'd like more information about how to get involved, there is a Facebook group "Save Paleography at King's" (http://www.facebook.com/group.php?gid=303202385890) or feel free to write to me off list: d d301@cam.ac.uk


http://timesonline.typepad.com/dons_life/2010/01/university-cuts-redundancies-and-byebye-palaeography.html

Best wishes,

Daniel DiCenso

Department of Music
College of the Holy Cross
ddicenso@holycross.edu







viernes, 15 de enero de 2010

Bienvenido, Monseñor (o "Ya os vale la bobada")

El Obispo del Reich, Ludwig Müller, cabeza de los Cristianos Alemanes

Me imagino que conocéis la historia: cierto sacerdote, acusado de actividades subversivas contra el régimen nazi, se encuentra preso. El capellán de la cárcel, nada más verle, le pregunta a bocajarro: "Pero, hombre, ¿qué ha hecho usted para estar aquí?" El recluso, tranquilamente, le responde: "Padre, esa pregunta me parece que ahora sobra. La oportuna más bien es: ¿qué ha dejado usted de hacer para poder seguir fuera?"
En los largos años de trayectoria criminal de ETA todas sus víctimas presentan, seguramente, una sola característica común: ninguna de ellas es un cura.


jueves, 14 de enero de 2010

Otra de lo mismo


Forwarded from the Seventeenth-Century Music list: from Dr Benjamin A. Narvey
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Dear Colleagues,


I recently received the sad and very extraordinary news that one of the world's major collections of historic musical instruments, that of the Victoria & Albert Museum (London) is to permanently close on 22 February 2010. It seems inconceivable that the V&A, one of the world's most celebrated and foremost museums, has taken this decision, one that will consign the collection to various other museums and effectively split it up, perhaps forever.

I had a meeting with a contact at the museum last week, and it seems the directorate does not wish to invest in the collection which is sorely in need, and has decided instead to turn the space into a pop fashion display. While it is thought that this may bring in greater numbers to the V&A, the decision is a real loss to the international music community.

In my discussions, it seemed the best way forward was to get in touch with my colleague Guy Dammann who, amongst many other things, is involved in media and could thereby give very public voice to the discontent felt about the V&A directorate's decision. His article has been published in tonight's Evening Standard, and can be accessed below:

http://www.thisislondon.co.uk/standard/article-23795043-music-is-the-loser-in-this-v-and-a-gallery-shake-up.do

It seems that the decision to close the collection is sadly irreversible, but perhaps this article (and others like it) may plant the seed in the mind of the new museum directorate (expected by 2012).

Fingers crossed.

Best wishes,
Benjamin


martes, 5 de enero de 2010

lunes, 28 de diciembre de 2009

¡Estaba tomando cañas!


"No hay en la ficción nada tan extraño que algún día no pueda hacerse realidad."
                                        Paul Dirac

miércoles, 16 de diciembre de 2009

En años de vacas flacas


El precio de educar a la juventud puede resultar muy alto; pero al final sale muchísimo más caro el no educarla.
Carl Sagan, The Demon-Haunted World


lunes, 14 de septiembre de 2009

Humanismo en cáscara de nuez


Según se dice, las facultades que el humanismo pretende desarrollar son la capacidad crítica de análisis, la curiosidad que no respeta dogmas ni ocultamientos, el sentido de razonamiento lógico, la sensibilidad para apreciar las más altas realizaciones del espíritu humano, la visión de conjunto ante el panorama del saber, etc. Francamente, no conozco ningún argumento serio para probar que el estudio del latín y el griego favorecen más estas deseables cualidades que el de las matemáticas o la química. [...]
Aquí está el secreto: la virtud humanista y formadora de las asignaturas que se enseñan no estriba en su contenido intrínseco, fuera del tiempo y del espacio, sino en la concreta manera de impartirlas, aquí y ahora. No es cuestión del qué, sino del cómo. Si el latín o el griego se convierten en jeroglíficos atrabiliarios para atrapar a perezosos, si enseñan esas lenguas sabios truculentos que parecen convencidos de que Eurípides escribió sólo para proponer ejemplos de aoristo, si los atisbos de la poesía y el drama del esplendor clásico son reprimidos con ociosas desviaciones a la severa dedicación gramatical, tales estudios no son más humanistas y desde luego pueden resultar menos útiles que la reparación de automóviles.

Dos citas sacadas de El valor de educar (Fernando Savater)


jueves, 20 de agosto de 2009

Embarazoso


Leído en El País :
"Grupos provida podrán asesorar a embarazadas con dinero de la Xunta"
Las mujeres que hayan sido embarazadas con dinero de otras entidades, obviamente, no podrán recibir asesoramiento...


martes, 11 de agosto de 2009

Asuntos de protocolo


- Entonces me dice Amparo: "Que te hagan un protocolo prostático y así salimos de dudas". Yo pensaba que eso del "protocolo" es el tratamiento que le aplican al Rey cuando visita los países extranjeros. Voy a Madrid, llego al Gómez Ulla, me registro en recepción, me dicen que espere en una salita, yo espero, de pronto se abre una puerta y sale un maromo que para colmo de males era teniente y me dice que me empelote, que me ponga una bata. Yo accedo de mala gana, pero accedo. El maromo teniente ni corto ni perezoso se enfunda un guante de látex en la mano, me dice que me agache un poquito y ¡raca! me mete el dedo hasta la campanilla. Se lo juro, mi capitan, que no he sufrido una humillación igual en mi vida; que si ese protocolo se lo aplican a su majestad el Rey tanto en el interior como fuera de España aquí se ha liado la de San Quintín.

- Si necesita una segunda opinión médica yo tengo un proctólogo maravilloso.

- ¿Para que me lo dejen como el arco de Cuchilleros? No, no mi capitán. Esta experiencia única e irrepetible se va a quedar de momento entre usted, yo y el maromo teniente.


Conversación en el capítulo séptimo (minuto 50) de Unidad Central Operativa entre el sargento Gutiérrez (Juan Echanove) y el capitán Sierra (Miguel Angel Solá).



miércoles, 5 de agosto de 2009

Oh, feliz adolescente...


Ayer el vecino llamó a la puerta: venía a traernos un panfleto del Jiminto, el partido que ha gobernado Japón durante los últimos sesenta años y que, según dicen las encuestas, se llevará un batacazo en las próximas elecciones. 
La candidata para nuestra circunscripción es una treintañera recién salida del horno con másters en universidades americanas, doctorado en una de las más prestigiosas de Japón... asusta su currículum en una mujer tan joven. Como sucede en muchos de estos casos, es hija de político. Si tiene suerte, heredará el escaño de su padre.
Cuando llegué a estas tierras el parlamento parecía un geriátrico; los diputados bisoños intentaban camuflar su condición. Hoy, en el panfleto de la candidata de marras, además de su nombre aparece sin ningún pudor y en letras bien grandes su edad: 31 años. O tempora, o mores...


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