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jueves, 13 de mayo de 2010

La ilustración de los buenos


Hoy he de ser cruel para mañana ser magnánimo. ¡Qué extraño que, en su alocución de ayer al Parlamento, el presidente Rodríguez no citara esa frase de tragedia!

Sangre, sudor y lágrimas, dijo Churchill. Sí, pero también: Un político lee informes; un estadista, los clásicos.


domingo, 11 de mayo de 2008

What's in a name?



"Me llamo Michiko, encantada". "Hombre, como la emperatriz". "No, se escribe diferente". Regla primera: los nombres -para fastidiar- siempre se escriben con caracteres diferentes. Así, el de Su Majestad, con los que significan "chica sabia"; el de mi amiga Michiko, "chica tres mil" y el de mi cuñada Michiko -mi suegra adora a Frank Sinatra-, "chica del camino". Pues a la inversa aún hay más: viendo un nombre compuesto en esos caracteres hasta el japoparlero nativo nunca estará seguro de su lectura. Si los profes somos capaces de pronunciar los de nuestros estudiantes es porque en la lista vienen pastoreados por su transcripción al hiragana o al katakana, los dos silabarios nacionales.

¿Qué hay en un nombre?, preguntaba el angélico tontito de Romeo. Cuando los sonidos de Michiko, Momoyo o Etsuko llegaron a evocarme el mundo delicado y sutil del alma femenina, comprendí que mi empatía por la cultura japonesa era ya un hecho probado. Cuando ese sentimiento acabó extendiéndose a Kako, Mako, Momoko, Mariko, Tomoko y Sarasa tuve que afrontar lo inevitable: mis naves quedaban arrasadas de por vida.





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