¡En menudo lío se han metido los chicos de la RAE reformando cuatro cosillas de la ortografía! Yo hace tiempo renuncié a aprender los intríngulis de la antigua; con la moderna ni lo voy a intentar.
Hoy ya la estoy asumiendo, pero en la juventud consolaba mi estulticia pensando que en el Siglo de Oro no existía una norma bendita por academia alguna; se puede distinguir qué cajista compuso qué pliego de El Quijote por el manejo ortográfico peculiar de cada uno. Bueno, pues el que la gente pusiera las uves a su aire no impidió esa eclosión de ingenios y vete tú a saber si algún día un erudito freudiano no nos convencerá de que fue la anarquía letrera precisamente la que la propició.
Muchos de los hispanohablantes tan terriblemente injuriados por la reformita de los acentos preguntan justicieros: ¿Quiénes son estos señores para decidir cómo debemos escribir nosotros? A veces soy perverso, así que recordaré una frase que nos repetía a sus discípulos uno de los miembros más notables hoy de la Alta Institución (y a quien no voy a señalar no me lo vayan a poner de cara a la pared el próximo jueves sus colegas, que leen este blog) : "La Academia redacta el Diccionario, sí; ¿qué tal si el rumbo de la economía la decidieran las sociedades de los amigos del país?" Convencido estoy de que, sabio como es, aún piensa lo mismo...
Casablanca
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Recorded at the Crossed Wires Festival in Sheffield, Misha Glenny and
guests discuss Casablanca, one of the greatest films from Hollywood’s
Golden Era.
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