sábado, 31 de mayo de 2008

Para el clásico no hay moda


Para contestar al comentario de Paco de la Vega tuve que ir a un texto de esos clásicos que toda la juventud debería leer. Aquí van dos de sus párrafos.
No hagas caso, Cándido, de vanas trascendencias ni envidies brillantes porvenires. Los hombres -y mujeres, como hoy es tan correcto apostillar- más sabios, ricos y poderosos también sufren de almorranas. Tú, seguro, todavía no sabes -y ojalá nunca lo sepas- en qué consiste esa dolencia, pero ellos sí que lo saben. y mientras administran sus sentencias, dineros o reinos, viven atormentados y envidiando hasta el odio incontenible al mendigo que se alimenta de hierbajos y caga como un reloj. Así es la vida y ésta es su más feliz realidad, su esencia: una sana fisiología recreándose en sí misma. Como los dedos de ambas manos recorriendo frenéticos y disciplinados los mágicos teclados para dar a luz la más bella melodía.
Mentiras, una tras otra, todos esos guiños que te lanzan desde las esquinas ese ejército de mutilados que quieren beber tu sangre, vampiros, hombres y mujeres lobos y lobas. Corleones, dráculas: todos ofreciéndote duros a cuatro pesetas para allanar su camino hasta tu yugular. Ándate con mucho cuidado porque son muy hábiles en su arte. No caigas en su trampa, recela, porque están por todas las partes. Y, sobre todo, ten en cuenta que si dejas que te muerdan te conviertes en uno de ellos. Pero no te desalientes: si de verdad se quiere, se aprende pronto a desenmascararlos. Para empezar, apunta esta regla de oro: desconfía de todo lo que carece de mérito; de todo lo caído del cielo. Por bello que parezca tiene muchas probabilidades de estar envenenado.






jueves, 29 de mayo de 2008

María


Un partido social-demócrata y otro liberal-conservador, fuertes, de organización transparente, los veo como las joyas de cualquier sistema democrático. La atrofia de uno de los dos se paga con el desequilibrio del organismo en su conjunto, por eso sigo con pasión la lucha en el PP tras la cual seguramente saldrá mermada su herencia dederil y todos -hasta los adversarios- saldremos ganando.

En este drama ha hecho presencia María San Gil, una persona por la que -a pesar de su nacionalismo españolista- soy bastante parcial, y no sólo porque en el Antiguo, en San Sebastián, y en la Universidad Pontificia de Salamanca nos hemos debido de cruzar infinitas veces: a ella le he escuchado palabras de sentido común poco usuales en esta época, por eso su actitud tan errática me ha sorprendido.

Hoy un líder es fundamentalmente su imagen popular: la de Rajoy, ¿mejorará? Lo dudo mucho, y, así, me parece legítima y responsable la campaña de ciertos sectores del PP para sustituirlo; la forma que ha tomado, no, de ninguna manera. El mayor desastre de este partido se produjo el día que, colectivamente, fue incapaz de asumirse y de llamar públicamente a las cosas por su nombre. ¿Habrá aprendido la lección? Pues si es así, de momento lo disimula muy bien.






martes, 27 de mayo de 2008

Ponte la perruca ya

Ayer, en mitad de clase, me dio por decir: Sabéis, cuando yo nací, en las casas no había televisión. Me miraron como a un extraterrestre. Si hubiera añadido que ahora tampoco la tengo creo que habrían dado parte a la cátedra de siquiatría.

No, no tengo, pero da igual. Como Avec les temps etc. pues resulta que ya podemos ver la TVE en el internet, y, así, le oí ayer a Durán Lleida: J. M. Aznar me contó este chiste: "Un calvo madrileño se compra una peluca. Uno catalán vende el peine." Claro -añadió-, lo vende para que el otro se pueda pagar el bisoñé...

Gran verdad la última. Lo que no dijo Durán Lleida -lo ignoraba, seguramente- es que la peluca salió de una fábrica de Tarrasa. Si los de Madrid no tuvieran dinero para comprarlas, nadie lo haría: en el mercado internacional las chinas, las vietnamitas, las filipinas resultan, con mucho, infínitamente más baratas...



domingo, 25 de mayo de 2008

Я не панимаю па Русскии


En mi escuela franquista el maestro va y nos suelta: A lo mejor esos de Rusia no son tan malos como los pintan... Quizá al recuerdo de esa frase le deba mi pasión inmemorial por la tierra de Pushkin, y que ahora, en mi universidad, desempeñe tan feliz el papel de protector oficioso de las lectoras de ruso.

Este año nos ha tocado un especimen sin duda notable: practica el baile flamenco, es pianista más que mediocre y, para colmo, conoce las lenguas clásicas mejor que yo mismo. Ayer me ofrecí a llevarla a la sala de lectura de prensa. "No te molestes: no tengo ningún interés. En Moscú ni la leo ni tengo televisión".

Un fulano le hace siete niños a su hija. Tifón asesino en Birmania. El Madrid gana la liga. Boda íntima en la Casa Blanca. Noticias todas cuyo único propósito es echar mantos de olvido sobre el vacío, afirmarnos en la convicción de lo buenos que somos y de la suerte que tenemos de ser así; noticias que nos vampirizan el jugo de la vida. Oye, esta rusa ...


viernes, 23 de mayo de 2008

Macho man

Durante el jaleo matutino de primeras horas el último vagón de los trenes de Tokio es "exclusivo para mujeres". Hace años el sekuhara (sexual harassment) era el fenómeno criminal más impune de Japón, pero hoy la situación ha cambiado tanto que hasta varios hombres, en libros recientes, relatan sus condenas por acusaciones que ellos aseguran falsas. Me da la impresión de que en la mayor parte de esos posibles errores judiciales las denunciantes actuarán convencidas de haber sido maliciosamente molestadas: y es que, aunque el abuso existe y parece que no poco, en un tren traqueteoso y abarrotado, donde cualquier parte de tu cuerpo se ve estrujada contra cualquier otra de una docena de vecinos, el malentendido puede saltar en cualquier momento.

¿Solución? Difícil. Pero un caballero español me relataba la suya: percatándose de las evoluciones de un pervertido, imitó sus pases mágicos en el propio cuerpo del guarro. Éste, estupefacto, se detuvo congelado, y con cara de pánico, le miró. Nuestro españolito, dueño de sí, guiñándole un ojo, le regaló entonces su más pícara sonrisa...



jueves, 22 de mayo de 2008

Notas


Agustín García Calvo -cuenta una historia seguramente apócrifa-, a la hora de evaluar a sus estudiantes, les preguntaba, uno por uno, sobre qué les había parecido el curso, y, de acuerdo con la respuesta, los iba calificando.

En la profesión he visto de todo: desde al que va repartiendo notas como el que tira los confites del bautizo, o ese otro que, armado con regla de cálculo, sextante y goniómetro, mide, pesa, compara y, finalmente, califica. De mí diré sencillamente que como única norma tengo el aplicar la sabia frase latina de "in dubio, pro reo". Hago esto porque, siendo el español una asignatura optativa, me parece que lo principal para mis estudiantes no es tanto el saber mucho del idioma, sino el haber tenido contacto durante unas horas de su juventud con un fulano extranjero de una generación diferente a la suya, y ya está.

Por supuesto, humanus sum: ayer una chiquita monísima me preguntó: "¿Profesor, usted tiene treinta y uno o treinta y dos años?" No hará falta que lo diga: la matrícula ya va a ser difícil que nadie se la quite.




miércoles, 21 de mayo de 2008

Armamento pesado


Hace unos días encontré en el Youtube varios vídeos de un amigo de la infancia, el folclorista charro Ángel Rufino. Ángel es conocido como "El Mariquelo", el fulano que en la víspera de Los Santos sube a la torre de la Catedral. Desde chico fue un genio, pero no uno de los codos y el calentar pupitres, sino de la vida práctica, de esos que llevan hasta las lágrimas -y el aprobado- a la profesora de matemáticas con una historia de desgracias familiares tan ridícula que en labios de cualquier otro sólo hubiera producido la carcajada más sonora.

A Ángel no lo he visto nunca subir a lo alto ni quiero verlo y cuanto tengo ocasión le ridiculizo la gracia: me fastidia que su trabajo musical se vea a la sombra de un fenómeno tan cutre, no quiero perder tontamente a un amigo y, además, como Baroja, tengo por vergonzoso resabio nacional ese de disfrutar morbosamente con el riesgo ajeno. No es que abogue -como hacía uno de sus personajes- por usar de metralleta contra la multitud que lo jalea; no, pero unas buenas bombas fétidas...




martes, 20 de mayo de 2008

Soneto triste para mi última chaqueta





Esta tibia chaqueta rumorosa
que mi cuerpo recoje entre su lana,
se quedará colgada una mañana,
se quedará vacía y silenciosa.

Su delicada tela perezosa
cobijará una sombra fría y vana,
cobijará una ausencia, una lejana
memoria de la vida presurosa.

Conmigo no vendrá, que habré partido,
y entre su mansa lana entretejida
tan sólo dejaré mi propio olvido.

Donde alentara la gozosa vida,
no alentará ni el más pequeño ruido,
sólo una helada sombra dolorida.




Rafael Morales, Canción sobre el asfalto



Proyecto. No olvidar: A los profesionales del oficio más viejo del mundo, los pelotas -¿cuál era si no el de Adán y Eva?- se les llama con un mal nombre suplementario: chaqueteros. Escribir otro poema sobre lo desgraciados que los dos se ven cuando terminan de leer a Nietzsche y se quedan con la chaqueta -tenían necesidad-, pero solo con ella...




lunes, 19 de mayo de 2008

El partido del domingo


Paseábamos mi hijo y yo -dos añitos- por el campus. El grupo de las cheerleaders ensayaban sus evoluciones. "Papa, quiero ver a las chicas". Pa qué más: desde entonces cheerleader que estudia español, cheerleader que elige mi clase. El lunes pasado, dos de ellas: "Durante el partido del domingo llovió y nosotras, en faldita, manga corta, mojadas. Horrible. Tenemos un catarro...".

Nuestro equipo de animadoras es, según parece, el mejor del país. La verdad es que da gloria verlas, tan profesionales, tan puestitas. Por desgracia, no pasa lo mismo con los chicos del fútbol americano... En un deporte tan testoterónico, tiene que ser muy duro este mundo al revés en el acaban siendo comparsa de quien, en principio, debería ser la suya. Hasta me imagino la ira que crece, semana tras semana, en los vestuarios, con el partido concluido; la mitad del público les ha abucheado; la otra mitad ha vitoreado a las chicas. Entonces...




domingo, 18 de mayo de 2008

Sacarle los colores a Leibniz


En el duty free del aeropuerto de Narita hablo en inglés: me atienden como al rey de Saba; lo hago en el idioma de la tierra: de repente soy el hombre invisible. El globo se divide en japoneses (que hablan japonés) y extranjeros (que no tienen que hablarlo, porque dominan la lengua de los ricos: el inglés). Al resto, ni caso: si existen, peor pa ellos.

Los políticos japoneses -que digo yo que habrán leído a Leibniz- lo saben bien: este mundo es el mejor de los posibles; y es en blanco y negro. Lo que seguramente han olvidado (nadie tiene por qué saberlo todo) es que tal mundo bicolor se parece precisamente al de sus abuelos, a ese al que debieron tanto entretenimiento durante el primer lustro de la década de los cuarenta.

Yo lo tengo muy claro: mi trabajo (y el de los profes de chino, coreano, ruso, islandés...) no es enseñar un idioma que sólo un cinco por ciento (?) de mis estudiantes llegará a dominar; mi trabajo verdadero consiste en insinuarles que el gris perla, el verde membrillo o el azul cobalto, a pesar de lo que escuchan machaconamente a diario, no son una entelequia, existen.




sábado, 17 de mayo de 2008

A las armas: nos esperan la gloria y Gibraltar

Es que cada día me siento más ignorante. Ayer voy y me entero de que no son sólo Perejil y los territorios adláteres, no sólo Gibraltar u Olivenza lo que disputamos a marroquíes, británicos y portugueses; resulta que, con éstos últimos, además, tenemos un conflicto inmemorial por un glorioso territorio atlántico, las islas Salvajes. Toma, Jeroma.

Según he podido leer, a los dos o tres carabineros portugueses que las habitan -de muy mala gana, me imagino- les fastidia mucho el que pasen por ahí aviones perdidos de la fuerza aérea española, y hasta algún helicóptero, que una vez quiso aterrizar. Qué cosas, a mí, puesto en esa tesitura, tener visitas me haría una ilusión...

Estos conflictos territoriales ridículos me ponen al borde de la histeria. Si por mí fuera, a condición de que los habitaran a base de bien y no los convirtieran en paraísos fiscales, intercambiaría seis o siete peñones e islitas con otras tantas potencias del ancho mundo: que les pregunten a los españolitos de la Línea o a los marroquíes fronterizos qué piensan de la situación actual. Seguro que andan encantados. Y si han tenido la suerte de echarse una novia del otro lado, qué te voy a contar.




viernes, 16 de mayo de 2008

Sección de calzado impermeable masculino


Regla número dos: en Tokio nunca te subas a un tren sin la fontanería desahogada; un suicida o un terremoto lo pueden parar por tiempo indefinido y adiós muy buenas. En la estación de Nihonbashi entro en el de caballeros, me planto y ¡pánico!: un rostro femenino me sonríe por encima del mingitorio. Justamente ahí ¡han instalado vídeos de publicidad!

Mientras continúo con el proceso de reciclaje de mis humores internos, embelesado miro la pantallita y comienzo a ensoñar. En el metro el que no se instruye... Teles que nos enseñan idiomas por los vagones, carteles que completan nuestra magra ilustración: "El dinero es más global que el inglés", nos advierte una revista de economía. Toma, más aún lo son las ratas, que inventaron la globalización hace milenios. "Hazlo en casa", afea otro afiche la trabajada costumbre de mozas casaderas de maquillarse en el tren. ¡Con todo lo que yo viéndolas he aprendido de la condición femenil! ¿Y los ronquidos y las posturas al dormir de algunos? El "Dúchese antes de subir al tren", ¿para cuándo?

"Disculpe, sería tan amable de dejar de contemplar la pantallita: mire cómo me está poniendo los zapatos". "Usted perdone, no volverá a suceder..."





jueves, 15 de mayo de 2008

Profundizando


"¡Cuánto daño hace ETA a los que defendemos que el pueblo vasco es de los más antiguos de Europa, y a los que quieren profundizar en su identidad!"


Mis más sentidas condolencias, lehendakari: déjeme considerar como propio el daño que debe de haberle causado eso que le acaba de caer en la cabeza. Con todo, ánimo: a continuar profundizando, y mucho. Porque tratándose de identidades antiguas y de muertos nuevos, cuanto más profundo se cave, mejor. Fíjese: los mayores expertos en ambos que Europa jamás haya tenido, Hitler y su gran mariachi, bien que lo sabían.

miércoles, 14 de mayo de 2008

Feliz día del Regüeldo


El domingo pasado en Japón fue el día de la madre. Fechas como ésta -incluida la del padre- desde joven me han producido un sentimiento gozoso similar al de la urticaria. Ya que la reproducción animal es un proceso biológico más, ¿por qué no dedicar también conmemoraciones a la digestión, al lagrimeo, e incluso al regüeldo, la menstruación o la dulce ventosidad?

No voy a ser tan tópico como para sacar a cuento el origen pesetero y tenderil de tales celebraciones. Demasiado sabido es. Solo diré que en estas kalendas me vienen a la memoria las flores a María, las pláticas del cura del colegio sobre la imitación a san José y a la Inmaculada (¡horror!) y no me queda más remedio entonces que exortizarlas con la lectura de las páginas más descarnadas de L'Amant, en las que Marguerite Duras evoca tan explosivamente la figura de su madre.

Lo mismo que el nacer, el envejecer o el morir, el hecho a secas de ser progenitor es algo que no supone ningún mérito especial y, por tanto, no merece aspavientos, ceremonias o visajes. Incluso aunque uno llegara a convertirse en el más florido patriarca del planeta, tampoco. Como ya decía mi abuela: En el pecado llevarás la penitencia.




martes, 13 de mayo de 2008

Chiroptérica


La anécdota es famosa. G. H. Hardy visita a Ramanujan en su lecho de muerte y, no sabiendo de qué hablar, dice: "El número de mi taxi era 1729. Bastante soso, me parece". Entusiasmado, el gran matemático indio le responde: "No, Hardy, es un número realmente interesante. Es el más pequeño de los naturales que se pueda expresar como la suma de dos cubos de dos formas diferentes."

En Rayuela el apático Oliveira refiere la indiferencia de su amigo Etienne por unas hojas otoñales que, recogidas de orillas del Sena, había sujetado a la pantalla de la lámpara: Me quedo pensando en todas las hojas que no veré yo, el juntador de hojas secas, en tanta cosa que habrá en el aire y que no ven estos ojos, pobres murciélagos de novelas y cines y flores disecadas. Por todos los lados habrá lámparas y habrá hojas que yo no veré.

Esta mañana, después de casi un mes viviendo en la nueva casa, contra todas mis expectativas, acabo de caer en la cuenta de que, desde ella, se otea la cima del monte Fuji. Pobres murciélagos... etc.





lunes, 12 de mayo de 2008

Estroncio a mayores


El gran Paquito ha sido tan amable de hacerme la glosa. Pues no me ha quedado más remedio que enrojecer de envidia, porque así de graciosamente ha condensado todo mi pensamiento: "Zapatero va a dedicar sus desvelos a hacer que España sea más laica. Si cabe, diría yo.".

Qué habilidad la de la Sra. De la Vega y cia. para eludir ciertos enemigos (bifidilingüeros tetrabarrados nacidos de su propio seno, por ejemplo), y enfrentarse a otros, con mucho, más terribles: legiones de parias (los fumadores), de muertos (el bando Nacional) y, ahora, de una especie endémica: los curas. Las palabras de su discurso del otro día, traducidas al común, suenan así: "Se les va a acabar el cuento: que paguen los devotos." Pues se morirán de hambre y al final será lo mismo, porque habrá que subvencionarles o por parados o por indigentes. Mi bisabuela gozó de las mieles de veintidós embarazos porque era incapaz de desobedecer los mandados de la Iglesia. A las españolas de hoy les sucedería lo mismo, claro, sólo que, por cosa del estroncio y el berilio a mayores de la atmosfera, su fertilidad ha disminuido tanto que casi las hace baldías. Pero si lo sabe tol mundo.







domingo, 11 de mayo de 2008

What's in a name?



"Me llamo Michiko, encantada". "Hombre, como la emperatriz". "No, se escribe diferente". Regla primera: los nombres -para fastidiar- siempre se escriben con caracteres diferentes. Así, el de Su Majestad, con los que significan "chica sabia"; el de mi amiga Michiko, "chica tres mil" y el de mi cuñada Michiko -mi suegra adora a Frank Sinatra-, "chica del camino". Pues a la inversa aún hay más: viendo un nombre compuesto en esos caracteres hasta el japoparlero nativo nunca estará seguro de su lectura. Si los profes somos capaces de pronunciar los de nuestros estudiantes es porque en la lista vienen pastoreados por su transcripción al hiragana o al katakana, los dos silabarios nacionales.

¿Qué hay en un nombre?, preguntaba el angélico tontito de Romeo. Cuando los sonidos de Michiko, Momoyo o Etsuko llegaron a evocarme el mundo delicado y sutil del alma femenina, comprendí que mi empatía por la cultura japonesa era ya un hecho probado. Cuando ese sentimiento acabó extendiéndose a Kako, Mako, Momoko, Mariko, Tomoko y Sarasa tuve que afrontar lo inevitable: mis naves quedaban arrasadas de por vida.





sábado, 10 de mayo de 2008

Homo adaptandus


Los martes enseño en Waseda, el Oxford de estas lindes. Aunque allí cada uno se cree el rey del mambo, para mi sorpresa todavía no he descubierto a ningún muchacho genial. Al clavo que sobresale, se le machaca, dice un proverbio. En Japón no es el genio quien triunfa, sino el que mejor se adapta al sistema, vaya, el que con más gracia lo sabe torear; ése obtiene el ingreso en las mejores universidades, empresas, círculos sociales...

Mientras que las clases de la primera planta son fresquitas, la mía de la cuarta está hecha un horno. Cuando acabo la lección voy hasta donde la secretaria y le pido que me tramite una solicitud de cambio de aula. "¿Qué motivo alegamos en el impreso?" "Que hace demasiado calor". "Eso no es un motivo", me responde ella en tono metal cuchillo. Una década atrás habría desgraciado diez minutos defendiendo mi postura; hoy, sin pararme a respirar, contrataco por reflejo: "En el aparato de la del primer piso puedo usar los DVDs del sistema español." No tengo ni un DVD español, y ella lo sabe. Me mira y, con su mejor sonrisa, sentencia: "Eso sí que es un buen motivo".

Vanitas vanitatis: algunos días no puedo sino convencerme de que, en este país, el carrerón que me espera es formidable.




viernes, 9 de mayo de 2008

No disparen al pianista: curas quedan mogollón


Me levanto a las seis de la mañana y, como todos los días, doy un paseo por el río. Cual conviene a su naturaleza lacedemónica, ya están los muchachos de la sección de judo en un primer entrenamiento. Vuelvo a casa con propósito de relatar la terrorífica aventura de cuando los cien kilos de divina humanidad de nuestra campeona olímpica estuvieron a punto de venírseme encima y entonces cometo la insensatez de mirar El País.

Según nuestra rozagante vice-presidenta, una de las prioridades de la legislatura neonata -si en su boletín oficioso aparece de pole position, la fundamental, imagino- será "El avance en la laicidad del Estado". ¿Cuándo estos muchachos acabarán por asimilar de una santa vez que la Transición terminó hace muchos años? A ellos, ahora, lo que les corresponde es gobernar, gestionar sin aspavientos épicos un país normalito, vulgar y corriente, de ésos en los que lo básico es preocuparse del sistema de pensiones, de la enseñanza, la sanidad pública, la red viaria, en fin, todas estas minucias fundamentales que, parece, no están entre las prioridades del nuevo gabinete.

Es obvio: durante los cuatro años, con mesura y discreción, habrá que presentar leyes que continúen el espinoso e histórico serial que protagonizan la Iglesia y el Estado. Querer convertir esta labor callada en estandarte de guerra de una larga legislatura nos habla -siendo benévolos- de cortina de humo para una peligrosa falta de ideas y -no siéndolo- de la más frívola irresponsabilidad que de un político (perdón: política o político) pudiérase esperar.






jueves, 8 de mayo de 2008

Se vende padre de ex futuro primer ministro


Nos hacía mucha gracia en las primeras ecografías de mi hijo el movimiento continuo de su brazo derecho, como saludando a la afición. Una vez nacido, cuando iba instalado en el cochecito, repartía zalemas a diestro y siniestro. Yo bromeaba con la frase de que teníamos en casa un futuro primer ministro. Como fue creciendo, esa pasión política de enfervorizador de masas se atemperó y otras tomaron el relevo: ahora anda dudando entre flores y aviones de papel. Ayer, sin aviso ni barrunto, va y me suelta: "Papa, qué suerte no haber nacido niña. Si fuera niña, no me gustarían los aviones. Qué rollo, ¿no?"

Un escalofrío pánico, de nuca a rabadilla, me recorrió como un relámpago. Bran Stoker refiere en Drácula el terror insuperable del desgraciado prisionero cuando descubre al Conde hecho lagarto por las paredes exteriores del castillo: "I am encompassed about with terrors that I not dare think of..." Pues como yo, mismamente...

No, no, ni mucho menos: no creo que acabe de primer ministro. En España, por lo menos, lo tiene muy difícil.




miércoles, 7 de mayo de 2008

El fantasma de la asistenta



bibliothek

die vielen buchstaben
die nicht aus ihren wörtern können

die vielen wörter
die nicht aus ihren sätzen können

die vielen sätze
die nicht aus ihren texten können

die vielen texte
die nicht aus ihren büchern können

die vielen bücher
mit dem vielen staub darauf

die gute putzfrau
mit dem staubwedel.


biblioteca

todas estas letras
que no pueden salir de sus palabras

todas estas palabras
que no pueden salir de sus frases

todas estas frases
que no pueden salir de sus textos

todos estos textos
que no pueden salir de sus libros

todos estos libros
con todo este polvo por encima

la buena señora de la limpieza
con su plumero


Ernst Jandl, die bearbeitung der mütze




¡Qué día más extraordinario! Fuera, el sol brilla con toda la intensidad de una mañana de mayo. Rodeado de mis libros, me siento en mi habitación. Abro la ventana y dejo entrar la brisa, el canto de los pájaros, los rumores del parque lleno de niños en día festivo. Estoy solo. Abro al azar la antología de poesía alemana y pienso que, en todos los idiomas que conozco, árboles y libros son primos hermanos: en las lenguas europeas liber, knjiga, book, biblion originalmente hablan de diferentes tipos de cortezas; en las orientales, los caracteres que representan a una y otra palabra difieren en un trazo solamente. Bueno, primos hermanos sí, pero nunca hermanos carnales. Ya sabéis: I think that I shall never see / a poem lovely as a tree, o un libro, para el caso.

Con veinte años, regresábamos del campo mis compañeros y yo cuando, todavía cargados de mochilas, nos encontramos de sopetón con nuestro amor común, Carmen Castrillo, la idolatrada profesora de poesía latina: "Qué bien os ha sentado la excursión ¿no? Mira, hasta me parece que se os ve menos cara de libro."

Antes de que esa horrenda jeta bibliopática se vuelva ya incurable, antes de que me maldiga de forma irreversible todo el polvo millanastránico que atesoran las estanterías, a la calle que me voy. Si por lo menos, como al poeta, alguien me hiciera la limpieza...




martes, 6 de mayo de 2008

Del daño que produce el tabaco


En el Asahi ha aparecido una carta en la que, con muy buen criterio, se animaba a las autoridades a legislar sobre el uso del tabaco en bares y cafeterías.

Cuando regresé a mi patria en diciembre, mi orgullo de caballero español se vio colmado al constatar la rigurosidad de la ley antitabaco, la rápida acogida y adaptación que han experimentado los establecimientos públicos y el respeto escrupuloso con el que los ciudadanos la cumplen. No puedo silenciar, empero, el desasosiego que me han producido también las voces antisociales de aquellos que, parapetándose tras un malentendido liberalismo argumentan que los clientes son siempre libres de elegir el quedarse en casa si ningún establecimiento les agrada, obligando así de forma indirecta a los empresarios a adoptar los cambios apropriados.

Son tan ridículos estos argumentos que casi se nos hace ocioso el refutarlos: a un español esa propia españolidad, a causa, seguramente, de un imperativo genético aún poco estudiado -sicut cervos ad fontes- le obliga a frecuentar en grado sumo los bares. Ese prístino e inmarcesible ámbito ha de ser preservado puro e impoluto, libre del pútrido humo del tabaco, de la palabra blasfema y soez, del avieso escupitajo y, en la medida de lo posible, - aquí el legislador sufrió olvido imperdonable- del triste tufo pedorro del impertinente francotirador desaprensivo.








lunes, 5 de mayo de 2008

Un zoo para los arcoiris

El pequeño Calvin se acerca con un tarro de cristal. "Mira, qué mariposa tan extraordinaria". Hobbes, su tigre de peluche, la observa y, filosófico, responde: "Si los humanos pudieseis encerrar al arcoiris en un zoo, lo haríais sin dudarlo."

Hoy, paseando por el bosque de Yatoyama, un rincón paradisíaco, he recordado esta tira cómica que leí hace unos días en las páginas del Herald Tribune. Rincón paradisíaco, sí, pero fruto de una labor ímproba del ser humano. ¿No queda naturaleza salvaje en Japón?

En la región de Fukui, en pleno invierno, en una carretera olvidada en mitad de ninguna parte, perdidos, con la nieve por la rodilla, mi amigo Alfonso y yo veíamos temerosos cómo el sol se nos ponía sin ninguna casa a la que poder acogernos cuando la temperatura descendiera a varios grados bajo cero... El temor, qué poco nos duró... en aquel momento, aparece un autobús y su conductor, indiferente a nuestras caras de alelados, va y nos pregunta: "¿Suben ustedes o se esperan al siguiente? Pasará dentro de diez minutos, exactamente."





domingo, 4 de mayo de 2008

Tonton en el Tíbet

El viernes pasado, en la recepción habitual de principio de curso, mi colega Yuko, flamante catedrática de lengua china y entrañable compañera, me hablaba de su estupor por la bajada en los números de alumnos que eligen esa asignatura: las protestas de los independentistas tibetanos en medio de la semana de matrícula universitaria han hecho que la latente sinofobia de parte de la sociedad japonesa haya cristalizalizado en un desencanto rampante de nuestros muchachos de primer año hacia un idioma por el que yo nunca podré evitar un entusiasmo fanático e inmisericorde.

No me molestaré en templar ninguna gaita: esa campaña internacional ha excitado todos los sensibles resortes de mi anti-nacionalismo feroz. Que el Tíbet sea parte de China o de Andorra la Bella me trae absolutamente sin cuidado; no así el que los ciudadanos de ese rincón del globo gocen de los beneficios de la libertad, a saber: derecho a la vida, a la salud y a la cultura. Si hoy en día los habitantes de la altiplanie en cuestión carecen de esos derechos básicos no lo es tanto porque su pasaporte sea éste o aquél -el Paraíso de los Lamas, por otro lado, no fue nunca un ejemplo de libertades públicas-, sino por la simple y llana razón de que en China no existe una democracia que merezca tal nombre. Ése debería ser el legítimo objetivo de la protesta: exigir inmediatamente elecciones plurales y transparentes en el Gran país del Centro, buscar caminos para reforzar a todos los heroicos opositores que en cualquier punto de su interior luchan contra la férrea tiranía comunista.

El desgarro de una parte sustancial de esa nación, multiétnica desde casi sus orígenes, traería consecuencias gravísimas en la estabilidad del planeta, también de aquellos territorios cuyos dirigentes ahora jalean la tan insensata causa tibetana. Se lo tendrían merecido, claro; pero ya se sabe: no es siempre el que agita tontamente el árbol de castañas quien recibe en su cabeza el castañazo inaugural, o ni siquiera el más contundente...




sábado, 3 de mayo de 2008

Con terremoto o sin él



Estaba mi compadre Charles en el tren camino de Kamakura cuando un terremoto lo paró y le hizo retrasarse más de media hora en su viaje. Llegó al templo budista -iba a una sesión de zen- y se encontró con la puerta cerrada y con que nadie desde dentro respondía a los timbrazos. Otro habría tomado el camino de vuelta sin pensarlo más; a él, su naturaleza de muchachote de Maine educado en college de Ivy League le obligaba a no aceptar ni ese mínimo fracaso sin combate. Por eso, tomó su teléfono portátil, marcó el número del templo y explicó al monje de turno la causa del retraso. Su respuesta, en un tono de severidad apropiado al contenido, me la refirió de forma literal: "Con terremoto o sin él, el zen comienza estrictamente a las cinco; si tiene usted interés, vuelva otra vez la próxima semana."

Era para mí un misterio el que, a pesar de mi entusiasmo por la filosofía del zen, nunca me hubiera animado a continuar su práctica más allá de la sesión inicial que experimenté hará eso de diez años en un monasterio perdido a orillas del Mar del Japón. Mira por dónde, gracias a mi buen colega Charles, ese enigma se acaba de desvanecer cual fantasma mañanero. "Conócete a ti mismo", que decía aquél.




viernes, 2 de mayo de 2008

Dos de mayo



Hoy la prensa española elogia unánimemente la "gesta del dos de mayo" y relaciona, como causa y efecto, al levantamiento popular madrileño con la Constitución de Cádiz. ¿La masa que se alzó contra el francés, felón y repelente, lo hizo inflamada de verdad por las ideas liberales que inspiraron esa joya de la historia que es nuestra "Pepa"?

Ya viviendo en Japón, en unas vacaciones por mi barrio salmantino, oí una plática en el autobús entre dos venerables abuelillos: "En mi pueblo quisieron comprar los alemanes una casa. Hasta ahí podíamos llegar. Pues todos a una nos levantamos y lo dijimos claro: nada de extranjeros en Villorria de Almuñeca". Por más que ahora lo intento no puedo imaginar a esos dos vejetes sentados entre los padres de la patria que proclamaron aquello de que los españoles son "buenos y benéficos".

¿Cuál sería nuestra historia si, al cargar contra los húsares, manolos y manolas, en lugar de la navaja cabritera y la tijera de podar, hubieran empuñado en ese día la guitarra y el porrón? Doscientos años después, en uno como hoy precisamente, quiero dar gracias a los dioses responsables de lindes, marcas y azares por los vecinos que a mi tierra natal le tocó en suerte, por los cuatro grandes pueblos que desde que somos lo que somos nos acompañan, nos enseñan y nos inspiran: cuánto pelo de la dehesa tendríamos sin ellos.

Entre tanta insensatez, entre tanta exaltación del vicio más infame de las naciones -el nacionalismo en bruto- permitidme hacer de mosca cojonera y tararear en lugar de nuestra Marcha Real, aunque sea por lo bajini, los primeros compases de La Marsellesa; es que lo vi en una película. Quedaba muy bonito.






Inmortal




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jueves, 1 de mayo de 2008

Nire Aitaren Etxea (La casa de mi padre)




Nire aitaren etxea
defendituko dut.
Otsoen kontra,
sikatearen kontra,
lukurreriaren kontra,
justiziaren kontra,
defenditu
eginen dut
nire aitaren etxea.
Galduko ditut
aziendak,
soloak,
pinudiak;
galduko ditut
korrituak,
errentak,
interesak,
baina nire aitaren etxea defendituko dut.
Harmak kenduko dizkidate,
eta eskuarekin defendituko dut
nire aitaren etxea;
eskuak ebakiko dizkidate,
eta besoarekin defendituko dut
nire aitaren etxea;
besorik gabe,
sorbaldik gabe,
bularrik gabe
utziko naute,
eta arimarekin defendituko dut
nire aitaren etxea.
Ni hilen naiz,
nire arima galduko da,
nire askazia galduko da,
baina nire aitaren etxeak
iraunen du
zutik.
Defenderé
la casa de mi padre.
Contra los lobos,
contra la sequía,
contra la usura,
contra la justicia,
defenderé
la casa
de mi padre.
Perderé
los ganados,
los huertos,
los pinares;
perderé
los intereses,
las rentas,
los dividendos,
pero defenderé la casa de mi padre.
Me quitarán las armas
y con las manos defenderé
la casa de mi padre;
me cortarán las manos
y con los brazos defenderé
la casa de mi padre;
me dejarán
sin brazos,
sin hombros
y sin pechos,
y con el alma defenderé
la casa de mi padre.
Me moriré,
se perderá mi alma,
se perderá mi prole,
pero la casa de mi padre
seguirá
en pie.



Gabriel Aresti, Harri eta herri (Piedra y pueblo, 1964)




Pensamiento urgente del día (y los que vienen)
Lo que importa es construir, desde los cimientos, la casa verdadera, la casa en la que todos caben. Una obra así sólo es posible desterrando los vicios ancestrales que reinaban en la antigua. Entonces esa primera, "la del padre", se hundirá para siempre indiferente entre su ruina.






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