sábado, 5 de julio de 2008

Gigantes y cabezudos


Pues ahora resulta que El coloso de Goya, a pesar de todo lo que nos decía el profe en COU, no es más que una chapuza.

Esta polémica me ha recordado lo que oí con respecto a la obra de Eduardo Chillida cuando su muerte. Aquel día nadie, ni siquiera uno de los especialistas mundiales en la obra del escultor donostiarra, tuvo la delicadeza de ilustrarnos, con una explicación al nivel del común de la calle, sobre el verdadero valor del trabajo de toda aquella vida que acababa de cerrarse. Pa qué lo iban a intentar, pensarían, si sólo ellos, con sus cuatro o cinco doctorados a las espaldas, acabarían siendo capaces de seguir la explicación: ya le había pasado a Einstein, sin ir más lejos. La claridad es la cortesía del filósofo, no la del artista, claro, y mucho menos la de su exégeta. Bien lo sabían los curas en la Edad Media: cuando la Biblia se tradujera al vulgaris, apaga y vámonos. Es que sin el velo del arcano, sin la niebla del lenguaje ininteligible, la casta sacerdotal siempre pierde bastante y el Emperador, desnudito, siente más el frío.

¿Se traduce lo de arriba en que el arte ya no vale un chavo y que mejor andaremos por los estadios o los alberos del mundo? Luzbel nos libre del dislate. Sencillamente quiere decir que a lo largo de los siglos el fenómeno artístico se ha ido liberando de tiranías variadas: la de los monarcas, de las aristocracias de sangre y de las de fortuna; sólo le resta la última: la de los expertos, marchantes y artistas profesionales. La manipulación de lo bello es una actividad demasiado preciosa -y divertida- como para que la raza humana claudique de ella dejándola sólo en manos de gente así.

   Cuando entro en un museo no puedo evitar acordarme del buen tiempo que hace fuera," y de lo bien que se lo pasa uno dibujando, tocando la guitarra o escribiendo un soneto", añado yo. Pues claro que todavía hay grandes artistas: están en cada uno de nosotros. A ver si de una vez nos vamos dando cuenta.



1 comentario:

  1. Poetry, therefore, we will call musical thought. The poet is he who thinks in that manner. At bottom, it tourns still on power of intellect; it is a man´s sincerity and depth of vision that makes him a Poet. See deep enough and you see musically; the heart of Nature being everywhere music, if you can only reach it.

    Carlyle

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