domingo, 5 de julio de 2009

Las hortensias


Gracias a la humedad de la primavera de esta tierra, en el mes de junio las reinas del paisaje son las hortensias. Uno de los viajes más hermosos de toda mi vida fue aquel que una mañana de domingo hice con mi hijo en brazos hasta Gora, el final de la línea Tozan, la que nos sube por las alturas de Hakone. En ese trayecto de apenas una hora el tren de montaña, el más empinado del mundo, te va conduciendo a través de un paisaje dramático, abrupto, que durante la estación húmeda florece por sus taludes y laderas en azul, granate y rosa.
Las hortensias, cuando las vacaciones de mi infancia de la dulce Donostia, me representaban la alegría del verano, de unos veranos temperados y algo misteriosos. Ahora todavía sus colores difuminados por el sfumato de la luz insegura de la estación de las lluvias me traen nostalgias de aquellas flores de mis primeros años, los conectan con las de mi madurez presente y me enseñan que toda tierra es patria.




6 comentarios:

  1. Efectivamente, toda tierra es patria, pero hay parcelas en las que el aliento de sus habitantes hace que las hortensias se marchiten al poco de nacer. Para fundamentar mi juicio me acojo al artículo de García Cortazar de hoy 6 de julio en la Tercera de ABC.

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  2. Si Jacobo, disfruta de la belleza de nuestro planeta cuanto puedas, goza del tierno sentimiento que produce el abrazo de un niño y olvida las halitosis. No dejes que nadie intente ensuciar los buenos recuerdos.

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  3. Muchísimas gracias por volver a escribir en mi blog. Espero de ahora en adelante también tus comentarios. Un fuerte abrazo.

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  4. "sfumato" se escribe con una sola "t".

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