jueves, 11 de noviembre de 2010

Más derechos que una vela

Alícia Sánchez-Camacho a Tinc una pregunta per a vostè



A las seis de la mañana me despierto: son las diez de la noche en España y en el futón veo unos minutillos del debate de los candidatos de las elecciones catalanas. La señal en directo da traducción simultánea cuando los participantes hablan en el idioma regional. ¿Hay nativos de lengua española que no entiendan la catalana? Sé que si no se hiciera así habría protestas de la caverna ignorante e imperial, pero también imagino que al obrar de esta manera a los nacionalistas se les esponja el alma pensando que su idioma, en el resto de España, se pone al mismo nivel de extranjeridad que el inglés, el francés o el alemán.

Habla la señora Sánchez Camacho. Un espectador, al principio del debate, argumenta sobre su derecho a elegir en qué idioma escuchará el doblaje de la película que va a ver en un cine. La candidata, aunque matiza la opinión, acepta el derecho. Me quedo de piedra. ¡Coño! Yo hasta ahora pensaba que, gracias al estado del bienestar teníamos derecho a la salud, la educación y a disfrutar de techo. Pues no: si hasta los de la derecha liberal aceptan éste, será que hay más: ¿Tendrá derecho ese señor a que en su barrio, por ley, haya un restaurante de comida catalana o a encontrar en el súper de al lado butifarra de Vic? ¿Y yo? ¿Me darán derecho mis impuestos a ver en la tele un partido de la liga japonesa los domingos (quizá también de la española)? ¿A que en el videoclub de mi barrio encuentre películas dobladas en todas las lenguas de los habitantes del vecindario? ¿A que mi hijo, además de kendo, le enseñen en la escuela a bailar sevillanas? Seguro que sí. Es que esta época es la hostia, macho.

5 comentarios:

  1. Jo, he empezado a ver el vídeo de la sánchez-camacho y, leches, qué imagen de cataluña. Se me había olvidado lo mierda que es todo aquello. Todo el puto día con la monserga de la lengua. La mejor lengua, se lo escuché a un argentino,es la que pone el flujo a punto de nieve. Y punto.

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  2. "La mejor lengua es la que pone el flujo a punto de nieve". ¡Me quedo con eso! Lo demás, patrañas.

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  3. Qué queréis que os diga: a retórica no me atrevo a competir con un argentino. Eso sí: las lenguas de gato, la de vaca en su punto, la de cerdo, estofada... Para lenguas cada uno con su gusto.

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  4. Un poco penosos esos comentarios no?

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