miércoles, 12 de enero de 2011

Inodoro caballero


En el anterior post nos dice Francisco de la Vega parafraseando a Boadella: Nacionalismo = litigio provinciano. Provinciano y bastante absurdo, cuando es algo de mecanismo tan simple, el dedicarle tanto espacio. En fin.
La unificación de Alemania se produjo sencillamente porque a los grandes terratenientes de Prusia y a los capitalistas de los Länder occidentales les convino el mercado único. Austria se abstuvo, no tanto por la oposición del pueblo, sino por la de los ricos. El hecho aparentemente paradógico de que Cataluña con un presidente que se declara independentista y un parlamento que lo secunda no proclame la secesión se explica en los mismos términos: para el capital barcelonés el continuo chantaje a la nación es mucho más rentable que una aventura milenarista que dañe la ventaja en su mercado preferente. El día que la independencia traiga más cuenta para los industrialistas del Principado, ese mismo día se declarará.

Los muchachos de la boina en el fondo son unos ingenuos: mientras quien tiene la pasta -por muy euskaldun y nacionalista que sea- no se convenza de que el cambio es más negocio, ya pueden ellos poner bombas, ir días y venir ollas. Es que el dinero -aun cobarde- nunca huele, ni a tortilla española, ni a butifarra ni a txistorra.


4 comentarios:

  1. El litigio provinciano seguro que es una lata, pero es tan molesto que forzosamente hay que prestarle atención, igual que se le presta a las chiquilladas de los niños, no dejaríamos que los ruidos de tambores infantiles nos perforaran los tímpanos, pues lo mismo.

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  2. Pues sí, es molesto de verdad el escuchar todos los días las matracas y mentiras del nacionalismo. Un amigo mío navarro que vive en Japón pidió a su familia que le enviara los libros de la escuela para sus hijos. Estaban llenos de referencias al sur de Francia, la gloriosa historia de la nación navarra y cosas por el estilo. De Andalucía, Extremadura, Murcia, ni palabra. Dice que fueron directamente a la basura.

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  3. Mas anécdotas,yo vivo en el centro de Barcelona, hoy a la salida del supermecado mas cercano a mi casa había un puesto donde repartían papeletas para votar por la independencia, otra plataforma de las tantas que hay, el hombre de mediana edad que iba delante mío, les ha llamado payasos y les ha dicho si no tenían otra cosa mejor en que ocuparse, ¡me ha dado un gusto verlo!

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  4. Un aplauso para ese héroe anónimo del buen sentido. Por supuesto que los nacionalistas exaltados saben que es en los momentos de crisis cuando se puede enfocar la frustración de la gente hacia espantajos como el enemigo exterior.

    Desde luego que hay infinitas cosas por las que preocuparse que no tienen que ver con la dependencia del imperio español: la pérdida de valor adquisitivo de sueldos y pensiones, la de derechos sociales, la degradación del medio natural y cosas mucho más allá del ombligo de los independentistas.

    Cuando los economistas más razonables les argumentan que la independencia sería el camino más cercano al desastre ellos contestan que "nadie sabe lo que puede pasar". Pero hay varias cosas muy claras.

    1. Una parte de los impuestos que se pagan en Cataluña son producto de las ventas en todo el territorio español de multinacionales que tienen su sede social en Barcelona por cuestiones de conveniencia (Nestle, por ejemplo). Con una Cataluña independiente la oficina de Madrid se convertiría en la central española y ahí sería donde se pagaran los impuestos.

    2. El consumidor europeo demuestra ser bastante localista a la hora de comprar; desde la implantación del euro el comercio internacional en la zona monetaria se ha incrementado solo en un diez por ciento. Hoy en día un señor en un supermercado en Valladolid cuando ve al mismo precio las pastas Gallo (catalanas) y las pastas López (murcianas) compra las Gallo por una cuestión de marketing, de prestigio de imagen. Pero cuando lleven el "Made in Catalonia" dudo mucho que ese prestigio de imagen se mantuviera.

    3. Cataluña independiente tendría que asumir gastos en los que hoy no piensan los que hablan del "expolio fiscal": ejército, policía (las autonómicas las paga el Ministerio del Interior), correos y demás servicios públicos que hoy sustenta el estado, legaciones y representación exterior diplomática y cultural (no ha habido clases regulares de catalán en Tokio hasta que no se abrió el Instituto Cervantes, donde hoy se imparten).

    A todo ello habría que añadir cosas de detalle como que a muchas empresas extranjeras les resultaría más cómodo invertir en España que en Cataluña para evitarse el engorro de trabajar en una lengua diferente (el representante comercial japonés de la Generalitat, por ejemplo, no sabe catalán y no creo que tenga intención de aprenderlo, por ejemplo).

    En fin, que dicen los independentistas que a día de hoy, si los impuestos de Cataluña se quedaran en la tierra subirían las pensiones un potosí, las universidades, la sanidad, todo lo demás sería jauja. Pero no cuentan con lo que digo más arriba, que en estimaciones pesimistas sitúan la pérdida de PIB en un 30 por cien.

    Sin duda España y Cataluña perderían mucho con una secesión, pero pensando un poco uno se da cuenta de que a la larga es el pequeño el que sale perdiendo, sobre todo si el cincuenta por ciento de su comercio está basado en España. En Madrid, por lo que veo, hay ya gente que se da cuenta de esta realidad, o sea, de que quien tiene más que perder son los catalanes.

    Yo ya sabes lo que pienso: sería una pena que una parte tan hermosa de España se desgajara de la nación, pero si ese es el deseo de la mayoría de catalanes, habrá que respetarla. A mí, egoístamente hasta puede que me beneficiara: menos profesores catalanes de español en Japón (hay unos cuantos), porque siempre en las oposiciones se exige ser nacional de un país de lengua castellana, y hasta ¡el director del Instituto Cervantes de Tokio (catalán) dejaría la plaza y con suerte me la daban a mí!

    Mas y los chicos de CiU que no son tontos saben muy bien estas cosas que digo, de ahí que ellos estén esperando dos soluciones: que su chantaje cuele y reciban un concierto económico ventajoso (e injusto para el resto del estado) o que el tiempo pase, Europa se convierta en un mercado más interdependiente y ellos puedan prescindir de España.

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