sábado, 19 de marzo de 2011

Hoy no había nada que escribir



Hoy iba a escribir sencillamente que no tengo nada que escribir, porque hoy no me ha pasado nada. Pero luego he pensado que a todo el mundo le pasa, aunque sea el tiempo, y eso es sin duda el suceso más importante de la vida, así que aquí estoy contándoles mi día.

Por la mañana hemos desayunado como siempre todos juntos, alrededor de una mesa grande de madera irregular, pulida, preciosa, donde hasta la más humilde comida - rectifico: sobre todo la más humilde comida- se ve como la mejor del mundo. No sé si ustedes saben que los japoneses adoran el pescado, el natto, que son alubias de soja fermentadas, o cosas así para desayunar. Yo también.

Cuando hemos terminado, como los niños no tenían colegio, mis dos sobrinos y mi hijo se han ido con el abuelo a la montaña. Parece que Tácito, de todo su linaje de quien más orgulloso se sentía era de su suegro. Yo también me siento mucho del mío. Es un señor que durante su adolescencia y juventud vivió una guerra horrorosa, una posguerra trabajadísima, y no solo no se ha dejado hundir en la miseria, sino que ha criado tres hijas estupendas, ha estudiado idiomas, se ha convertido en un dibujante experto y ha tenido tiempo de aprender todo lo que se puede saber de plantas y cosas por el estilo. Los niños le adoran y no hay nada que más esperen que los paseos con su abuelo, que son lecciones de todas las ciencias de la naturaleza en una caminata.

He sentido mucho no tener una cámara a mano -o, mejor, habilidad dibujarera- para inmortalizar ese momento en el que los cuatro se perdían al final de la callecita de casas de dos plantas donde está nuestra vivienda. El abuelo más feliz del mundo con los nietos más felices. Yo, cuando me llegue el día, sólo aspiro a una cosa: a ser así como es mi suegro.



3 comentarios:

  1. Los sentimientos a flor de piel, observar a los humanos en su mejor vertiente, desear disfrutar de la vida, un regalo que parecen traer las situaciones de desgracia y destrucción colectiva.

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  2. Muy bonita la entrada de hoy. Enhorabuena!

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  3. Pues es así, muchas veces solo los momentos difíciles nos hacen sentir que estamos vivos. Gracias a los dos.

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