sábado, 22 de mayo de 2010

Mi ética es mi estética




Recuerdo con ternura aquellas retrasmisiones de combates de boxeo en los que servían de comentaristas Dum Dum Pacheco y Pedro Carrasco: "Mira, mira Pedro, qué bonito, qué croché de izquierda. Esto es poesía, pura poesía. Y que haya gente que todavía aborrezca el boxeo..." Al púgil que había recibido el mamporro le chorreaba sangre de la ceja, tanta como para teñir metros de lona, los guantes del adversario y hasta para regalar una aspersión a los felices estetas que, arrobados de ansia lírica, se apretaban en formación compacta por las primeras filas de entre el público.

Un sentimiento similar me embarga al contemplar estas imágenes que aquí presento plenas de vigor hispano, esta muestra de valentía, arrojo y elegancia que nos regaló ayer -ni más ni menos- nuestra fiesta patria, nuestro orgullo nacional, nuestro arte de Cúchares. ¿Quién será tan insensible que no experimente al contemplarlas con detenimiento la misma inspiración telúrica que sirvió de acicate a un Picasso, a Goya, a un García Lorca, a Pío Baroja, que llevó a los más altos espíritus de nuestra cultura a producir tantas y tan magnas obras? Honor al gran Maestro, honor al gran Morlaco, viva la Fiesta.


5 comentarios:

  1. Goya, eran otros tiempos. Picasso, qué decir de un tipo afiliado al partido comunista en tiempos de estalin. García Lorca, lo que sea para caer simpático al personal. Pero Baroja... creía que no comulgaba con esas ruedas. Por lo demás, una cornada genial. Me recuerda a cuando pescaba truchas. El anzuelo solía quedar en la boca del pez más o menos de la misma guisa que el cuerno que vemos en la foto.

    ResponderEliminar
  2. La cornada es preciosa, puro arte: ni hecha a propósito podría haberle quedado mejor al toro.

    Baroja en una novela dice algo así como: "Pondría una metralleta a la puerta de la plaza de toros y barrería a toda esa gentuza que sale de ver un espectáculo en el que se pide valor al prójimo mientras uno se esconde tras la barrera." Él consideraba que era el festejo que definía uno de los vicios más profundos y arraigados del pueblo hispánico. Creo que así lo recordó el día en que Alfonso trece habló de "lo cara que resultaba la carne de gallina" con respecto al rescate que se pagó por los supervivientes del desastre de Annual.

    Con respecto a Picasso, en él pensaba precisamente cuando puse título a la entrada. Ser un genio de las artes y un ser humano digno de imitar no tienen por qué ir siempre de la mano.

    ResponderEliminar
  3. Oportuna cornada, ilustrativa de lo que veníamos hablando del colisionador de hadrones. Pues cuando colisionan los hadrones en grandes cantidases esto es lo que pasa.

    De un tipo afiliado al PC en tiempos de Stalin creo que puede decirse lo que de cualquier tio afiliado a cualquier partido en tiempos de cualquier lider político: El hombre es un como un imán, tiene un polo racional y un polo irracional al que se suelen adherir todo tipo de mierdecillas.

    ResponderEliminar
  4. Por cierto, una imagen que demuestra un planteamiento filosófico: mientras los serss humanos hablan con la lengua, los animales hablan con sus actos.

    ResponderEliminar
  5. Cierto que en cualquier gran hombre, como en cualquier gran nación -lo decía ya Adam Smith- hay mucha ruina. Pero no todo da igual. Nunca estarán al mismo nivel por mucho que se lo intenten los tontitos del anuncio de la ceja y la gente que apoyó a Stalin, Mao o Hitler: les faltan unos cuantos millones de muertos para llegar a su altura.

    ResponderEliminar


Entradas populares

Páginas vistas en total