domingo, 25 de julio de 2010

Como un tonto con su tiza


Cuando mi hijo nació, hace ahora casi siete años, mi suegra me regaló la primera cámara que he tenido en mi vida. Sabiéndome incapaz de manejar un trasto tan complicado la arrinconé. Hace un mes, con un ejercicio de voluntad enorme, la volví a tomar y aprendí a base de sudor y gota gorda su manejo.

Ayer salí al parque con el fresquito y, como el tonto con la tiza, me puse a tirar fotos a todo lo que se puso por delante. La de arriba es la que más me gustó. A ver qué dicen los sabios...


3 comentarios:

  1. No hay muchas reglas entre los sabios porque también en fotografía cada maestrillo tiene su librillo. Oficiaré pues, no como sabio sino como un simple diletante. La luz declinante y los reflejos de las paredes de atrás están bien aprovechados. El cielo blanco (o "quemado" en el argot fotográfico) es algo siempre a evitar, y la base de la foto, ligeramente escorada a la izquierda (ojo, sin matices políticos aquí) pide ser ligeramente enderezada. Por lo demás, una buena imagen crepuscular.

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  2. De acuerdo con el anterior comentario. Los cielos quemados...

    En otro orden de cosas, la escultura me recuerda a unas que pusieron en la fachada de la caja de ahorros de Santander, allá, por los años de plomo. Había por entonces un concejal de cultura, no por culto menos carca, llamado Mozota. El buen señor se empeñó en que las estatuas eran una obscenidad y obligó a que les pusiesen una túnica encima. Y de esa forma creo que permanecieron hasta la llegada de la democracia. El pueblo llano sacó sus coplillas:

    Qué desgracia, qué desgracia/
    haber nacido en pelotas/ en vez de nacer vestidos/ cual hicieran los Mozota.

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  3. Muchas gracias a los dos por vuestros comentarios. Mi madre, cuando nos hacían una foto en la que quedábamos mal nos animaba con esta frase: "Pero si eres así." Lo mismo le pasa al "cielo quemado" del verano japonés: para sacar uno azul tendré que, o aprender a manejar la cámara -largo me lo fiais- o esperar a que llegue el otoño. Más que el calor, la humedad o lo que sea a mí lo que más me agobia del horroroso verano en esta tierra son los cielos blancos asquerosos que sufrimos. Los nativos dicen que "así es el verano" pero el verano es una cosa de cielos azules en toda tierra de garbanzos, ¿no?

    Con respecto a lo de enderezar el pedestal, no tenía ni idea de que se podía hacer. Después de sufrir y sufrir he descubierto que en el programa del ordenador se podía hacer: ¡Qué cosa la técnica! Si Sófocles viviera lo que diría de esto.

    La estatua y el edificio de atrás me recuerda a esos manuales con los que en mi juventud estudiábamos las lenguas del este de Europa: creo que por eso la hice. Hay otra señora en pelotas enfrente: una maternidad, pero si se tira la foto desde un rincón específico no se ve el niño. Ya la pondré un día de éstos.

    Por esta tierra creo que sabéis que son un poco puritanos con el desnudo: en mi pueblo más todavía. Es raro que no tengamos un concejal como el tal Mozota (por cierto, el nombre es que es de sainete)

    En fin, que muchas gracias por los "tips". A ver si salimos mejor con el oficio.

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