lunes, 27 de diciembre de 2010

Decadencia verdadera


Un país se puede permitir que sus políticos sean unos ineptos, pero no que lo sean sus fontaneros.


2 comentarios:

  1. Muy simpático el artículo. Hacía siglos que no leía algo de este tipo. Me hastiaba con su hedonismo. Siempre en su terraza con vistas al mar, comiendo exquisiteces de la huerta mientras inhalaba los aromas del azahar y demás cursiladas por el estilo, que, por cierto, hacían, todas ellas las delicias de los socialdemocrátas a la violeta. Y eso sí que, creo, ha sido decadencia. De la que contaba Juvenal.

    Respecto a la tesis del artículo, no sé que decir. Quizá, que lo mismo vale para un roto que para un descosido. Por decir algo.

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  2. A mí más que el contenido siempre me ha fascinado la prosa de este hombre. El artículo lo encontré en una antología publicada por Cátedra y se me antojó recordarlo. Con respecto al contenido pues sí, se le puede sacar punta por ambos lados. En cualquier caso fontaneros quedan pocos; como dice Pérez Reverte, ya solo van quedando putas y camareros. Y gracias, porque ellos son los que, visto lo visto, van a acabar manteniéndonos.

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