miércoles, 8 de diciembre de 2010

Para no linchar demasiado de oídas


Pues a lo mejor antes de cortarle la cabeza a nadie estaba bien echarle un vistazo a la página de la Asociación de Controladores y, de paso, a la ley orgánica que regula los estados excepcionales que contempla la Constitución.


6 comentarios:

  1. Hacia el 65 o 70 del siglo pasado había en España un médico cada 2000 habitantes. Hoy hay uno por cada 200. Me pregunto si será más difícil formar a un controlador que a un médico. Porque de la carencia de controladores ya se viene hablando hace muchos años. Parece raro que con la pasta que ganan la gente no se anime a escoger esa profesión. En fin, me cuesta entender todo este embrollo.

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  2. Según he creído entender después de leer en internet las opiniones de unos y otros (luego pongo los enlaces) parece que toda la historia se resume en que el Gobierno en los últimos años ha actuado como esos padres consentidores que para evitarse problemas ceden a los caprichos de sus vástagos y al final, cuando se les suben demasiado a las barbas o cuando llegan las vacas flacas, no les queda más remedio que actuar "manu militari".

    En fin, que desde hace más de una década a los controladores se les ha dejado controlar demasiado: han conseguido limitar el acceso a la profesión a un número reducido de nuevos currelas (al mismo tiempo que con la boca pequeña pedían lo contrario) y de ese modo pudieron lograr unos sueldos sustanciosos gracias a las horas extra que no podía hacer nadie más que ellos por falta de nadie que les hiciera la competencia.

    ¿Se puede culpar a los niños consentidos de sus consentimientos? Lógicamente son los adultos -los señores ministros de Fomento- los que deberían haber puesto coto a los caprichos de este gremio, pero parece que ninguno ha querido asumir la mala imagen de una huelga. Ya sabes: antes políticos que estadistas. Se piensa más en el puesto propio que en el bien de la nación. A los controladores no se les puede exigir santidad. A los ministros tampoco, pero sí un mínimo de sensatez: después de todo su rango, sueldo y responsabilidad es superior a los de aquellos.

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  3. Por cierto: ¿Habría obrado el Gobierno igual si su partido no se encontrara a dieciocho puntos de intención de voto del PP? Quizá a los muchachos del PSOE les parezca que un "golpe de timón" sea lo adecuado para enderezar su imagen de falta de energía, pero a los que vivimos el 23F no nos produce una sensación precisamente muy sedante el ver nuestros aeropuertos rodeados de vehículos color caqui exclusivamente a causa de la rabieta de una tarde de un grupito de dos mil currelas.

    ¿Proporcionan los avioncitos del puente de la Constitución un "servicio esencial para la comunidad"? Vete tú a saber. Seguramente a partir de ahora cuando haya una huelga de camioneros que colapsen las carreteras o de transporte público en las grandes ciudades el Gobierno, coherentemente recurra otra vez al estado de alarma. Qué menos.

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  4. Pues sí, parece ser que esos avioncitos proporcionan un servicio esencial a la comunidad. Veía ayer quejarse amargamente ante las cámaras al ministro francés de educación. Decía ser imposible enderezar los resultados académicos con un calendario escolar tan anárquico. Pues cambien ustedes el calendario, le respondía el interviubador que le interviubaba. Imposible, el calendario escolar lo marca el lobby turístico, contestó el desolado ministro.

    Por cierto que decía el ministro que el ritmo idóneo era de siete semanas escolares y dos de vacaciones. Usease...

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  5. Pues sí: es un servicio esencial. Sin el turismo creo que hoy no podríamos comer. Hay veces que pienso que haríamos un favor enorme a las futuras generaciones si dinamitáramos hoy todos esos "patrimonios de la humanidad" que adornan nuestros paisajes, si gracias a alguna fortuna del destino nuestra península acelerara su deriva natural hacia la posición que hoy ocupa Escandinavia y el clima se hiciera consecuente. Así quizá dejaríamos de servir pinchitos, nos meteríamos en casa y estudiaríamos un poquito.

    Lo del ritmo idóneo, no sé. Desde luego que cualquier estudiante serio necesita de períodos de como poco un mes para poder realizar otras actividades -también lúdicas- que complementen su aprendizaje (cursos de lenguas en el extranjero, por ejemplo) y también para estar solo, leer indisciplinadamente y cosas así.

    En cualquier caso si plantáramos el culo un poco más seguramente que tanto el entorno como nuestro cerebro cambiaría un poco. Digo.

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