lunes, 5 de mayo de 2008

Un zoo para los arcoiris

El pequeño Calvin se acerca con un tarro de cristal. "Mira, qué mariposa tan extraordinaria". Hobbes, su tigre de peluche, la observa y, filosófico, responde: "Si los humanos pudieseis encerrar al arcoiris en un zoo, lo haríais sin dudarlo."

Hoy, paseando por el bosque de Yatoyama, un rincón paradisíaco, he recordado esta tira cómica que leí hace unos días en las páginas del Herald Tribune. Rincón paradisíaco, sí, pero fruto de una labor ímproba del ser humano. ¿No queda naturaleza salvaje en Japón?

En la región de Fukui, en pleno invierno, en una carretera olvidada en mitad de ninguna parte, perdidos, con la nieve por la rodilla, mi amigo Alfonso y yo veíamos temerosos cómo el sol se nos ponía sin ninguna casa a la que poder acogernos cuando la temperatura descendiera a varios grados bajo cero... El temor, qué poco nos duró... en aquel momento, aparece un autobús y su conductor, indiferente a nuestras caras de alelados, va y nos pregunta: "¿Suben ustedes o se esperan al siguiente? Pasará dentro de diez minutos, exactamente."





2 comentarios:

  1. ¿Cuánto costaba el autobús?

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  2. Pues ha pasado tanto tiempo que no me acuerdo, pero me imagino que no demasiado, como unos quinientos o seiscientos yenes, quizá. Si no recuerdo mal sería solo media hora de viaje.

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