Ayer, en mitad de clase, me dio por decir: Sabéis, cuando yo nací, en las casas no había televisión. Me miraron como a un extraterrestre. Si hubiera añadido que ahora tampoco la tengo creo que habrían dado parte a la cátedra de siquiatría.
No, no tengo, pero da igual. Como Avec les temps etc. pues resulta que ya podemos ver la TVE en el internet, y, así, le oí ayer a Durán Lleida: J. M. Aznar me contó este chiste: "Un calvo madrileño se compra una peluca. Uno catalán vende el peine." Claro -añadió-, lo vende para que el otro se pueda pagar el bisoñé...
Gran verdad la última. Lo que no dijo Durán Lleida -lo ignoraba, seguramente- es que la peluca salió de una fábrica de Tarrasa. Si los de Madrid no tuvieran dinero para comprarlas, nadie lo haría: en el mercado internacional las chinas, las vietnamitas, las filipinas resultan, con mucho, infínitamente más baratas...
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