sábado, 17 de mayo de 2008

A las armas: nos esperan la gloria y Gibraltar

Es que cada día me siento más ignorante. Ayer voy y me entero de que no son sólo Perejil y los territorios adláteres, no sólo Gibraltar u Olivenza lo que disputamos a marroquíes, británicos y portugueses; resulta que, con éstos últimos, además, tenemos un conflicto inmemorial por un glorioso territorio atlántico, las islas Salvajes. Toma, Jeroma.

Según he podido leer, a los dos o tres carabineros portugueses que las habitan -de muy mala gana, me imagino- les fastidia mucho el que pasen por ahí aviones perdidos de la fuerza aérea española, y hasta algún helicóptero, que una vez quiso aterrizar. Qué cosas, a mí, puesto en esa tesitura, tener visitas me haría una ilusión...

Estos conflictos territoriales ridículos me ponen al borde de la histeria. Si por mí fuera, a condición de que los habitaran a base de bien y no los convirtieran en paraísos fiscales, intercambiaría seis o siete peñones e islitas con otras tantas potencias del ancho mundo: que les pregunten a los españolitos de la Línea o a los marroquíes fronterizos qué piensan de la situación actual. Seguro que andan encantados. Y si han tenido la suerte de echarse una novia del otro lado, qué te voy a contar.




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