jueves, 8 de mayo de 2008

Se vende padre de ex futuro primer ministro


Nos hacía mucha gracia en las primeras ecografías de mi hijo el movimiento continuo de su brazo derecho, como saludando a la afición. Una vez nacido, cuando iba instalado en el cochecito, repartía zalemas a diestro y siniestro. Yo bromeaba con la frase de que teníamos en casa un futuro primer ministro. Como fue creciendo, esa pasión política de enfervorizador de masas se atemperó y otras tomaron el relevo: ahora anda dudando entre flores y aviones de papel. Ayer, sin aviso ni barrunto, va y me suelta: "Papa, qué suerte no haber nacido niña. Si fuera niña, no me gustarían los aviones. Qué rollo, ¿no?"

Un escalofrío pánico, de nuca a rabadilla, me recorrió como un relámpago. Bran Stoker refiere en Drácula el terror insuperable del desgraciado prisionero cuando descubre al Conde hecho lagarto por las paredes exteriores del castillo: "I am encompassed about with terrors that I not dare think of..." Pues como yo, mismamente...

No, no, ni mucho menos: no creo que acabe de primer ministro. En España, por lo menos, lo tiene muy difícil.




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