jueves, 24 de junio de 2010

Beso sin bigote, sopa sin sal

"¿Qué haces?" "Nada, lo de siempre: tomándome un cubata y viendo porno en internet. Tengo clase y si no me preparo..." Mi colega Marc, el cátedro de francés, viene a enseñarme un artículo del Japan Times. Él, el de alemán y yo solíamos formar en el departamento la cofradía de barbudos. Con el periódico en la mano, fuimos a hacer fotocopias a la sala de profes. Dos minutos después ya teníamos formado el corrillo alrededor.

"Esto es que nos tienen envidia." Apuntaba en broma un colega de perilla elegante. "No, es cuestión de castigar lo diferente." Por ahí van los tiros: "Al clavo que sobresale, se le machaca," dice el famoso mantra nacional. Hasta hace poco la barba por Asia era un signo de conocimiento, de saber de viejo. Cuando un mequetrefe se la dejaba crecer, los de alrededor murmuraban: "Quién se creerá que es éste."

Me volví a mi despacho a seguir con mis vicios. Dejaba ya a media facultad discutiendo sobre la identificación del despropósito con uno de los siete signos de la Apocalipsis. No creo que haya para tanto. Este país, por la fuerza de las cosas (inmigración, turisteo, juventud más libre) está cambiando y nadie pondrá puertas al campo. Pero tampoco hay modo de evitar que, de vez en cuando, algún tonto en un despacho nos dé su pataleta.


4 comentarios:

  1. Como hay todavía gente que no sabe distinguir entre realidad y literatura aclararé para la posteridad que no bebo alcohol más que cuando no me queda otro remedio -brindis y cosas así- y que si viera porno en internet en mi despacho con mi dirección IP seguramente me llamarían la atención desde el servicio informático de la Universidad...

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  2. Bueno, uno tampoco es que sea el vicecónsul del Reino Unido en Cuernavaca, pero a veces las circunstancias invitan a pasar el día en la Rivera del Duero levantando vidrio. Y no se puede decir que esa sea una mala experiencia. Aquello está tan desarrollado que hay momentos que piensas estar en California. Como en aquella película que se titula "Entre copas".

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  3. Pues aquí échale unos añitos. Antes no había ningún vino japonés en el mercado, ahora ya van apareciendo unos afrutados de por donde la parte del Fuji, y como la cosa siga así también eso se convertirá en una nueva California. La cosa es empeñarse. Ya ves tú que cuando llegué por aquí el equipo de fúrbo de Japón era ridículo. Han pasado estos años y con cientos de escuelas del deporte y una cierta planificación ya ves lo que está pasando...

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  4. Perdón: se me había olvidado a quién me estaba dirigiendo. Es que ayer Japón ganó a Dinamarca por tres a uno en un partido en el que dicen que dieron un recital de fútbol extraordinario. Debe de ser así, porque lo he tenido toda la mañana en los oídos: lo deben de haber retrasmitido por todas las cadenas en diferido...

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