miércoles, 30 de junio de 2010

Los choris no descansan

Me afeitaba cuando escuché por uno de los altavoces del ayuntamiento que en el vecindario se habían producido algunos casos del timo del ore-ore. El caradura llama por teléfono a una persona de edad provecta, suelta esas palabras ("soy yo, soy yo"), le cuenta que tiene un problema serio y le pide que le mande una buena cantidad.

Me lo hago con mi madre: decía un e-mail. Pensando que tenía un chalado en clase, le di al enlace. Me apareció una página porno de las guarras. Ya sabéis que no soy en absoluto puritano, pero era tan cutre que -al día siguiente me enteré- tardé exactamente ocho segundos en abandonarla.

"Muchas gracias por acceder a nuestra web. Nos debe cien mil yenes. Si no paga informaremos a su empresa." Para curarme en salud y al mismo tiempo avisar del timo consulté con la sección de informática en mi curro. Me dijeron que pasara de todo, que los estudiantes estaban más avisados que yo y raro es el que pica en bobadas como ésta. Vaya plancha. Yo pensaba que había descubierto la pólvora.

Pues eso: señora, que los choris -sobre todo en Japón- no descansan...


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