sábado, 19 de junio de 2010

Numancia for ever

Queridos compañeros Toxo y Méndez:

Recientemente me he enterado de vuestra convocatoria de huelga general. Decís que este paro no es un arma contra el Presidente y así debe ser.

Los pérfidos especuladores extranjeros han sido tan ladinos que durante los últimos años nos han venido prestando dineros con la aviesa intención de que ¡se los devolvamos!¡Si deberían de estar agradecidos de que hiciéramos tan buen uso de lo que a ellos les sobra! Nosotros, con esos dolarillos, yenecitos, euracos, mantenemos una cultura mediterránea que ha de ser preservada como reserva de la biosfera. ¡Qué sería del futuro sin las paellitas junto a la playa, sin las tardes interminables en baretos, sin las noches de farra hasta el amanecer! ¡Cómo vamos a tener tiempo, encima, de trabajar para devolver los préstamos! ¿Están mal de la azotea?

Nos dicen que los negocietes tan prósperos que teníamos (las muñecas de Famosa, los somieres de Alcoy, el glorioso Chupa-chups), hemos de cerrarlos o llevarlos a la China, donde los currelas hacen las cosillas por cuatro perronas. Farfullan los "expertos" que tenemos que estudiar para poder competir
con estos horrendos ojirrasgados, pero ahora en excelencia. ¡Estudiar! ¿Qué se ha tomado esta gente? Como si fuera posible clausurar los amados bares y garitos -templos nacionales de suprema sabiduría- levantarnos con el alba y enterrar nuestras narices en tochazos horroríficos. ¡Antes muertos!

En fin, la culpa -nunca- es de ZP, sino de estos extranjeros insensatos: ellos deben ser objetivo de la contienda. Me apunto, y pido desde aquí que todo español penante en esas tierras de perficia se sumen a una huelga contra los irresponsables que manejan el parné del mundo alante.

¡A la lucha, compañeros! Está en juego nuestra hispánica cultura. ¡Viva Numancia!


El Jacobo





5 comentarios:

  1. Algo básico para hacer negocios en una cultura es conocer mínimamente las bases de ella. Si uno se mosquea porque un árabe llega con dos horas de retraso -que es lo de cajón en su contexto- nunca podrá tratarse con ellos.

    Como comentaba Paco de la Vega en otro artículo, los yonkis, muy amables, le pedían: "Me prestas veinte duros." Y todos sabemos que el significado real del verbo prestar en ese contexto hispánico es "regalar".

    Si los extranjeros desconocen tan básicos elementos de nuestra civilización culpa suya es, no vamos a estas alturas a cambiar nuestros usos por esa gente. Que sepan antes con quien se juegan los garbanzos, oye...

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  2. Como argumenta mi amigo el gran Racionero en El Mediterráneo y los bárbaros del norte nosotros somos la verdadera gran cultura de Europa. Las gentecillas de los abrumados nortes no saben más que hacer dinero, somos nosotros los que les hemos de enseñar a disfrutar de él. Escuchad a uno de nuestros poetas nacionales, el Gran Fari: El dinero/ tienes que saber ganarlo/ pero aluego/ tienes que saber gastarlo. No tienen ni la más triste idea de lo qué va esa cosa.

    En fin, que obligación de ellos es el mantenernos para que podamos enseñar a sus futuras generaciones una vida que merezca la pena y no la que arrastran los peseteros americanos, germánicos cuadriculados o esos nipones conejeriles.

    Además, para que el mundo del futuro esté bien hecho cada uno ha de especializarse en lo que mejor sabe hacer (repartición racional del trabajo, especialización, ventajas económicas y todo eso). ¡Qué inventen ellos! Que se dediquen a lo que son expertos: estudiar, investigar, hacer dinero. Nosotros, a lo nuestro: enseñarles los placeres de la buena mesa -véanse las porquerías que trasiegan-, el gusto por una corrida heroica, la siesta a la sombra, un dulce caliqueño.

    ¿Vamos a tener que pagarles encima por enseñarles, por mantener aquello que de verdad merece la pena de la cultura clásica greco-latina, el dolce far niente?. Hasta ahí podíamos llegar.

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  3. ¡Así se habla, sí señor! ¡Viva Numancia! ¡Mi hambre es mía!

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  4. Lo decía Oscar Wilde: "Me gusta Wagner más que ningún otro. Puedes hablar en voz alta con su música y nadie te oye."

    A mí me pasa lo mismo con los sindicalistas: chillan tanto en sus arengas que, acertados o confusos, no te escuchas ni tus propios pensamientos. Por eso me gustan: al final no te dejan albergar ninguna duda, ni metódica, ni de las otras. ¡Como Wagner!

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  5. Parece que en este blog escribe mucho listillo. A vosotros os quería ver en el lugar del Presidente o de los sindicatos. ZP, que es buena persona, no quería tomar las medidas que tomó. Los sindicatos no pueden hacer otra cosa, no se van a quedar callados. Protestan contra los mercados, los especuladores y contra el que el país entero no haya hecho más para no dejársela meter doblada. Gastar más de lo que teníamos lo hemos hecho todos, ahora no vengamos a echar la culpa a nadie. Ha sido cosa de todos, digo.

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