miércoles, 9 de junio de 2010

Personas y no máquinas

Decía Ortega que seríamos unos insensatos si no dedicáramos nuestros más serios pensamientos a las cosas más banales. ¿Lo es el fútbol? Para la compañera que está convencida de que si ganamos doblaremos estudiantes, no. Para muchos otros, tampoco: durante el Mundial del 94 convivía en una residencia con investigadores brasileños y argentinos, ingenieros, gente seria, responsable. Llegó la Copa del Mundo: se levantaban a las cuatro de la madrugada, revestidos de amarillo o azul celeste vociferaban, con banderas y estandartes, ante la pantalla de la tele y pasmoso -para mí- era su pasmo porque yo pudiera soportar estar dormido durante los partidos de España...

Regresaba a Madrid. Tomamos tierra y, simultáneamente, terminaban los cuartos: Dinamarca-España. El grupito de hombres de negocios que me acompañaban en bussines salió lanzado hacia la terminal. El primero avistó en la lejanía al guardia del control: "¡¡Cómo hemos quedao!!" "¡¡Naaa, hemos perdío!!" En el picoleto se veía la triste imagen del hundimiento humano. "¿Ustés, de dónde vienen?" "De Tokio." "Pos pasen." Tras tanta tragedia, ¿cómo iba a comprobar los pasaportes? Era una persona, no una máquina...


7 comentarios:

  1. Mira que eres burro, chacho. Has escrito vanal, con v. Más cuidado, hombre, que vais como locos...

    ResponderEliminar
  2. En cualquier caso: ¿vanal no viene de vano? Pues eso...

    ResponderEliminar
  3. banal: trivial, común, insustancial.

    Er furbo y que no farte de na. Desconocer a estas alturas el valor simbólico que ha adquirido ese deporte es insoportable. Personalmente, aunque sea incapaz de aguantar más allá de dos minutos de partido, procuro estar al tanto de cómo andan las cosas por ese mundo. Como si fuese una representación vacilona de las Guerras del Peloponeso. Y, además, es que tengo un nieto que creo es un verdadero crak en ese deporte o lo que sea.

    ResponderEliminar
  4. Yo creo que bvanal se puede escribir con b y con v, hace un tiempo me preocupé en investigarlo y no quedaba nada claro. La RAE solo reconoce banal, pero lógicamente vanal tiene que venir de vano.
    A mi el futbol desde siempre me ha causado una gran indiferencia, o quizás debería decir que desde siempre he odiado los gritos y algaradas que lanzan los hinchas cuando sus equipos ganan. Fenómeno sociológico sin duda, fuente de alegrias y tristezas para aquellos afortunados tocados en la fe.

    ResponderEliminar
  5. ¡Qué sería de nosotros sin el fútbol! ¿Os imagináis toda esa furia y esa pasión colectiva en el ámbito de las ideologías? Las guerras del Peloponeso se quedarían cortas. Mejor es defender el color de una camiseta que el de una bandera, pardiez.

    ResponderEliminar
  6. Claro, Paco: mejor hinchas que no nacionalistas furiosos; mejor en los estadios que no quemando apóstatas o poniendo bombas en el metro. Eso sí, si el Mundial fuera en agosto por mi parte sería de agradecer.

    Querida "anónima": Muchas gracias por tu preocupación con respecto a mi batallado ego. Parece que el origen cercano está en el francés banal, éste del germánico bannan y, finalmente, la b, de una raíz proto-indoeuropea *bha-. En fin, bobadas de lingüistas, no te preocupes.

    Paco: No sabes los traumas que pasé en los recreos del colegio. Cuanto envidio a tu nieto por ser un crak. En fin, habrá que conformarse. Eso sí, mi hijo ya está apuntado a la escuela de fútbol de la Uni. No quiero que sufra más complejos que los imprescindibles...

    ResponderEliminar


Entradas populares

Páginas vistas en total